[Besoin de Grandeur]. Obra del escritor suizo Charles-Ferdinand Ramuz (1878-1947), publicada en 1935. Partiendo de algunas consideraciones sociales, que se refieren a un grupito étnico de la Suiza romanche, el autor asciende a los problemas eternos del corazón humano.
Cuando afirma que las tradiciones pasan y vuelven, mientras la naturaleza dura y permanece; cuando observa que las tradiciones dividen a los hombres mientras lo elemental los hermana; cuando, en la búsqueda de dichos valores primordiales, hace el elogio del campesino, que vive en los orígenes de la vida, para oponerlo al ciudadano, que se aleja de la gran enseñanza de la naturaleza, explica los postulados de su naturalismo integral que es quizá la clave de su potencia artística.
Pero en la naturaleza descubre muy pronto el alternarse de un despiadado juego de luces y de sombras, de vida y de muerte, sobre el que se basa el problema del bien y del mal y que no justificaría por sí solo la creencia en un Dios, en una fuerza benigna que supera al hombre. Por eso lo que define no es un naturalismo panteísta, que encuentra a Dios en la naturaleza, sino un naturalismo trágico que en la naturaleza descubre la fuente del gran enigma del ser. Y, llegado a dicha fuente, Ramuz da en el núcleo de la gran pregunta, afirmando su respeto por este misterio del ser, su fe en el ser y en su permanencia.
La continua necesidad de grandeza que lo impulsa no puede satisfacerse sin la participación en un absoluto. Y así el libro desemboca en una fe espiritualista que, aunque no quede encuadrada en un dogma religioso, afirma sin embargo la gran verdad cristiana de la comunión del ser con todos los demás seres vivientes.
En esta comunión el hombre puede encontrar la medida de sí mismo y captar el sentido de esa grandeza cualitativa que puede hacer superior incluso a un pueblo pequeño. Así, del examen de los problemas sociales llega, como en el libro que lo precede, Estatura del hombre, a un orden superior, metafísico y espiritual.
V. Lupo

