Nave de los Locos, Sebastián Brant

[Narrenschiff]. Poema satiricodidáctico en lengua alemana del humanista estrasburgués Sebastián Brant (1458-1521), que consta de 2.079 versos octosílabos de ritmo yámbico, pareados («Reimpaare»), aparecido a la vez en Nuremberg, Rüttlingen y Augusta en 1494 (Das Narren Schiff), traducido al latín por J. Lochr con el título Stultifera Navis Narragonice perfections numquam satis laudata Navis etc. (Basilea, 1497).

El Narrenschif se convirtió luego en el Espejo de los locos [Der Narren Spiegel, Estrasburgo, 1919] y, tanto con este título como con el primitivo, como en la versión latina, de la obra se hicieron muchísimas ediciones en holandés, francés, inglés y bajo alemán, todas ellas tomadas de la edición latina. La idea del poeta tiene su origen seguramente en una vieja costumbre del martes de carnaval, existente en el bajo Rin. El autor finge embarcar a todos los locos del país de Cucaña en un extraño barco que pone velas para «Narragonien» (Locagonia), esto es, el reino de la locura. Representantes de todas las clases sociales: el clero, los nobles, la justicia, la universidad, los comerciantes, los campesinos, los cocineros, etcétera, tienen un lugar en el barco.

A cada loco se dedica un capítulo, de modo que, además del prólogo y el epilogo, resultan en total 112 capítulos independientes uno del otro. El contenido de cada capítulo es universal y eterno, porque representa la caricatura de un determinado vicio humano personificado en un loco: y así tenemos al Loco de la Moda, el Loco de la Avaricia, el Loco de la Discordia, etc. El autor no se olvida tampoco de sí mismo y se retrata en el primer capítulo como el loco de los libros, entre los locos que amontonan libros de sabiduría sin que por ello se hagan sabios.

Puesto que entre todos ellos domina la figura de Frau Venus es fácil descubrir en esta reseña de las locuras humanas una especie de revestimiento literario de los famosos cortejos carnavalescos precisamente muy corrientes en Renania, en los que los jóvenes enmascarados, agrupados en torno a Frau Venus, representan la caricatura de las diversas corporaciones y profesiones enunciadas por los chistes que cada enmascarado decía. Estos cortejos dieron también origen a los Fastnachtspiel (v.), o sea «espectáculos precuaresmales».

La obra carece de unidad y el autor a menudo se olvida de la alegoría satírica por atender al fin didáctico presentando su erudición sin ningún aparato. Es sobre todo un moralista, y el poema abunda en máximas y en sentencias tomadas de la Antigüedad, de la Biblia (v.) y también de los proverbios populares (v. Provervios alemanes). Brant es poeta solamente donde representa avivo, con dolor cordial y con un sentido de angustiada desconfianza, la trágica situación de la Iglesia y del Imperio, amenazados por innumerables enemigos internos y externos.

Entonces, caído el velo de la ficción satírica tradicional, aparece la verdadera realidad, y la Nave de los locos se transforma en la «Civitas Christiana», a la que sólo la mano del Hombre-Dios puede salvar del seguro naufragio. Pero el Maestro duerme, como en el lago de Genezaret. Esta obra, celebrada por los contemporáneos como «sátira divina», se revela en su significado histórico como la última voz del humanismo católico alemán, en vísperas de la Reforma (v.), voz de uno que clama en el desierto.

La obra no es, por tanto, sólo poética, sino también re­presentativa, porque cada capítulo tiene al margen un comentario de incisos que acla­ran el texto. El Narrenschiff es una enci­clopedia de sabiduría que caracteriza los años comprendidos entre el Medievo y la Edad Moderna, abrazando todas las disci­plinas morales. El éxito de la obra fue muy grande, cosa que prueban no solamente las traducciones — el Narrenschiff es la prime­ra obra de autor alemán que haya tenido éxito europeo —, sino también el gran nú­mero de imitaciones, entre las que son famosas El Exorcismo de los locos (v.) y el Campo de los locos (v.) de Thomas Mürner y el poema Stultiferae naves sensus animosque trahent.es mortis in exitum (París, 1900) de Yosse Badio. El amigo de Brant, el gran orador eclesiástico Geiler von Kaisersberg, basó todo un ciclo de sermones en el Narrenschiff.

M. Pensa