De Natura Novi Orbis, José de Acosta

Obra del P. José de Acosta (1539-1600). Muy joven (nació en Medina del Campo) ingresó en la Compañía de Jesús, pasó al Perú (1571- 1572), fue provincial de aquel virreinato y volvió a España en 1587.

Los dos prime­ros libros de la Historia natural y moral de las Indias (Sevilla, 1590) son la traducción de su anterior obra De natura’novi orbis (Salamanca, 1588), traducida después a varios idiomas europeos. Apoyándose en los datos que sus largas excursiones en el Nuevo Continente le proporcionaron, des­cribe las constelaciones, los meteoros, las particularidades geográficas, metales, plan­tas, animales, industrias, condiciones y ori­gen de las razas indias, etc., en los cuatro primeros libros, dedicados al estudio de las cosas naturales de Indias.

Su obra, ba­sada en el criterio «de la verdadera razón y experiencia cierta», marca un punto culminante en la historia de la ciencia espa­ñola; su doctrina sobre los orígenes de Amé­rica, sobre aplicación del método de la hipótesis, sobre el sistema de colonización, no desdeñarían de suscribirlas sabios mo­dernos. Fue el primero que expuso el in­vento de beneficiar la plata por medio del azogue.

El fundamento de lo que hoy lla­mamos física del Globo se halla en las obras de Acosta y de Oviedo (Humboldt). Alguien ha dicho que el P. Acosta fue un plagiario; pero la crítica moderna ha aceptado el juicio de Feijoo: «Acosta es origi­nal en su género, y se le pudiera llamar con propiedad el Plinio del Nuevo Mundo. En cierto modo hizo más que Plinio, pues éste se valió de las especies de muchos es­critores que le precedieron, como él mismo confiesa. El P. Acosta no halló de quién transcribir cosa alguna. Añádase a favor del historiador español el tiento en creer y la circunspección al escribir, que faltó al ro­mano».

Literariamente, la Historia natural y moral de las Indias es modelo de prosa didáctica, de estilo, fácil y sencillo, con ra­zón incluida por la Academia en el nú­mero de las autoridades del idioma en ma­terias científicas.

C. Conde