Mu Tan T’ing, T’ang Hsien- tsu

[El pabellón de la peo­nía]. Drama poético chino de T’ang Hsien- tsu (1550-1611), dividido en 55 actos.

Una jovencita de 16 años, Tu Li-niang, hija del gobernador de la ciudad de Nangan y des­cendiente del gran poeta Tu Fu, sueña un día con un joven literato bajo el pabellón de la peonía en su jardín; él le sonríe y le entrega una rama de sauce llorón. Al despertarse, Tu Li-niang siente brotar en su alma un gran amor hacia el joven de su sueño y cae enferma. Antes de morir, manda pintar su retrato y en el testamento pide que la entierren bajo la torre de la peonía.

Por otro lado, en la provincia de Kuangtung hay un joven, descendiente del gran literato Liu Tsung-yüan, que ha visto en sueños, bajo el árbol Mei, a una joven que ha prometido casarse con él. Desde entonces, él se ha llamado «Liu Mêng-Mei» (es decir, «Liu ha soñado con Mei»). Durante su viaje hacia la ciudad imperial para tomar parte en el concurso, el joven se detiene en casa del gobernador de Nan­gan, que, enviado por el emperador al Nor­te para rechazar una invasión de tártaros, la ha transformado en un monasterio.

Pa­seando por el jardín, Liu Mêng -Mei en­cuentra bajo el pabellón de la peonía el retrato de Tu Li-niang y reconoce a la muchacha de su sueño. Entretanto, el alma de la muchacha, que vagaba por el jardín — ya que, según la ley del dios de la vida, ella tendrá que resucitar cuando vea al joven de su sueño —, se le aparece y le dice que abra su tumba. Así Tu Li-niang vuelve a la vida y celebra su boda con el joven Liu Mêng -Mei.

Después de la boda, el jo­ven participa en el concurso y luego va a ver al gobernador, su suegro, quien, to­mándolo por un brujo, lo somete a tormen­tos. Llega el decreto imperial que anun­cia que el literato Liu Mêng -Mei ha gana­do el concurso; el suegro lo libera, lo lleva consigo a su casa y reconoce el matrimo­nio.

T’ang Hsien-tsu puede llamarse el príncipe de la escuela meridional del tea­tro chino, que empezó con la dinastía Ming (1368-1643) y se dedicó a la sutil y va­riada representación de los sentimientos. Sus obras rivalizan con las de los más célebres escritores de la escuela septentrio­nal mongol, que descuida la acción acen­tuando los motivos líricos, y abren camino a los escritores posteriores. El pabellón de la peonía es uno de los dramas chinos más conocidos, y si el argumento rebosa de un amor demasiado sensual, sus versos tienen una singular belleza de expresión y de ritmo y una preciosa delicadeza.

S. Lokwang