[Méthode de nomenclature chimique]. Obra del químico francés Antoine-Laurent Lavoisier (1743-1794), publicada en París en 1787. Las expresiones sencillas y racionales de que se sirve hoy la química y su método de nomenclatura derivan en gran parte de la obra desarrollada por Lavoisier y algunos de sus colaboradores para librar a dicha ciencia de las expresiones, herméticas o de doble sentido, de los criptogramas y de las frases de doble significado que constituían el residuo natural de un largo período de sueños e ilusiones alquimistas.
Lavoisier organizó con este fin reuniones en su laboratorio químico de París, a las que asistían el químico Berthollet, el dramaturgo y orador Fourcroy y el aficionado Guyton de Morveau, que había ido precisamente a París para presentar su proyecto de nomenclatura simplificada. En 1787 el nuevo Método de nomenclatura química fue presentado a la Academia de Francia, y pocos años después, especialmente tras la publicación del Tratado elemental de química (v.) de Lavoisier (1789), el método triunfó completamente. En la obra que consideramos, los cuerpos están divididos en «elementos» y «compuestos», según el concepto ya establecido por Boyle. Entre los primeros, Lavoisier y sus compañeros inscribieron también la luz y el calor, a los que empero declararon explícitamente que no consideraban como sustancias. Además, fueron incluidos el oxígeno, el hidrógeno y el nitrógeno, cuerpos simples cuya denominación es debida precisamente a Lavoisier. Sin empeñarnos aquí en referir toda la selección de los elementos que propuso el gran químico francés, destacaremos que señaló como elementos simples el azufre, el fósforo y los metales, contrariamente a lo que establecía la teoría del flogisto (v. Física subterránea), mientras que los ácidos fosfórico y sulfúrico, así como muchos óxidos metálicos, considerados simples, son, en cambio, cuerpos compuestos.
Los compuestos están divididos por Lavoisier y sus colaboradores en dos grandes clases: binarios y ternarios. A los binarios pertenecen los ácidos, cuyos nombres están formados por dos palabras: una común (ácido) y otra particular para cada uno, como, por ejemplo, carbónico, sulfúrico, etc. Para aquellos ácidos de un mismo elemento que contienen una cantidad menor de oxígeno, la terminación «ico» se transforma en «oso», como en la expresión ácido sulfuroso. Entre las sustancias binarias están todavía los compuestos oxigenados de los metales que, como bases, se oponen a los ácidos y reciben el nombre genérico de óxidos, que queda especificado con la indicación del nombre del metal que interviene en la combinación, como, por ejemplo, óxido de plomo. Por último, Lavoisier calificará como compuestos binarios los sulfuros, fosfuros, carburos y los compuestos de dos metales. Entre los principales compuestos ternarios, el escrito en cuestión incluía las sales conocidas en aquel tiempo, a las que aplica la terminología hoy en uso. Por primera vez, Lavoisier interpreta justamente en esta obra — basándose en su nueva teoría de la combustión, contraria a la del flogisto — la composición de un gran número de óxidos, de ácidos y de sales. El método de nomenclatura de Lavoisier fue desarrollado más tarde por el sueco Berzelius en su obra Essai sur la théorie des proportions chimiques (París, 1819).
U. Forti

