El autor, Santiago Ramón y Cajal (1852-1934), comienza sus Memorias fijando el día de su nacimiento, primero de mayo de 1852, en Petilla de Aragón, humilde lugar de Navarra, enclavado, por singular capricho geográfico, en medio de la provincia de Zaragoza, no lejos de Sos. Hijo de un médico cirujano, sólo dos años de su infancia transcurren en el citado pueblo; el resto de su tierna edad se desarrolla en Larrés, pueblo natal de su progenitor. Los recuerdos de su infancia y de su juventud, así como de la madurez de su vida y de su gloriosa ancianidad, son motivo de que el autor exponga ante el lector el ejemplo de una vocación, de una laboriosidad y de una modestia verdaderamente admirables y ejemplares. Vida rica en ejercicio de humanidad consecuente a sus más nobles principios, entregada a la investigación y al hogar, después de conocer los tristes años y las aún más tristes dolencias de aquella desesperada campaña de Ultramar, la existencia del sabio histólogo* español, admiración de propios y extraños, es un cauce que llena la más pura esencia humana. Amante del arte de contar sus propias experiencias, el glorioso Ramón y Cajal nos ha legado con sus Memorias viva enseñanza digna de seguirse.
C. Conde

