Memorias de Judas, Ferdinando Petruccelli della Gattina

[Memorie di Giuda]. Novela de Ferdinando Petruccelli della Gattina (1815-1890), publicada en 1870.

El apóstol Judas, identificado con un agi­tador político contemporáneo del mismo nombre, dirige la conspiración judía con­tra el dominio romano y promueve la po­pularidad de Jesús para servir sus propios fines. Pero el Rabí de Nazareth le esquiva con sus predicaciones de amor y de igual­dad, que decepcionan al particularismo na­cionalista. Judas trata, sin embargo, de im­pedir la ruina cierta del profeta y coopera a liberarle de la cruz antes de su muerte, que ocurrirá en un refugio solitario de Ro­ma tres años más tarde. En torno a los dos personajes se desarrolla una intriga com­plicadísima de aventuras extravagantes y novelescas: las diferencias entre la hermosa y feroz Claudia y Pilatos su marido, aman­te de Ida, hermana de Jesús, amada a su vez por Judas cuando la sencilla y tierna María de Magdala le abandona para seguir la doctrina del Rabí; los tratos de Claudia con Judas y los conspiradores para conse­guir a Pilatos, excitando sus ambiciones; la reconciliación de los cónyuges, que cues­ta la vida a Ida, arrojada a las murenas, y decide el fracaso de la conjura.

Judas, her­moso y rubio, de aspecto afeminado, pre­nuncia la moda literaria del escéptico aman­te de sensaciones; Jesús, «ágil y delga­do, de tez biliosa y bronceada», está re­presentado en la aspereza de las polémicas más que en su dulzura serena; Pilatos se convierte en un sentimental romántico. En el fondo brilla el mundo multicolor de los judíos de todas las sectas y condiciones, entre los que destaca, fuertemente caracte­rizado, el pícaro Bar Abbas. «Donde entra­ba, entraba el ruido… Todos se reunían a su alrededor para festejarle. Empezaba ha­ciendo reír y acababan azotándole». Histo­ria y Biblia (v.), Evangelios apócrifos (v. Apócrifos del N. T.), literatura volteriana, Vida de Jesús (v.) de Renán, son las fuen­tes de esta fantástica reconstrucción, su­mida en interminables discusiones eruditas y rica de escenas abigarradas, voluptuosas y trágicas. Son evidentes la afición a volver del revés las situaciones tradicionales y el gusto por la paradoja brillante. El libro ocupa un lugar absolutamente aparte en la literatura historiconovelesca de la época; el idioma y el estilo revelan quizá dema­siado que fue pensado y redactado en francés.

P. Onnis