Novela del escritor norteamericano Jack London (John Griffith London), 1876-1916, publicada en 1909. Un rudo marinero, Martin Edén, salva la vida a un joven rico, Arthur, y éste le presenta a su familia y a su hermana Ruth; el joven, cuya vida hasta entonces ha consistido en «aventuras, peligros, trabajo derrengador y golpes de audacia desesperada», se enamora de la muchacha que a sus ojos encarna un ideal de vida superior. Decide, pues, refinarse, desdeña las fáciles aventuras de antaño y quiere «hacer producir a su cerebro lo que otros han sabido hacer producir al suyo». También Ruth se siente atraída hacia Martin, en quien siente «una palpitación humana» de inagotable vigor, en quien ve «un alma grande condenada al silencio por culpa de sus labios inhábiles». Animado por ella, Martin decide hacerse escritor, estudia y trabaja como un desesperado.
Pero la lucha no es fácil: durante meses y meses continúa inútilmente enviando sus manuscritos a las revistas, que los rechazan y no se los pagan; pobre, hambriento, escarnecido, persevera heroicamente, aunque todos le desanimen, incluso Ruth, para quien las convenciones son más fuertes que el amor y acaba por abandonarle, cediendo a las insistencias de los suyos. Luego, de repente e inexplicablemente, su suerte cambia: los editores, que advierten al fin su ingenio, imprimen sus libros, las revistas se disputan sus artículos. Martin se enriquece rápidamente, se hace célebre, todos le buscan, le halagan, incluso Ruth quisiera volver a él. Pero ya es demasiado tarde: ha comprendido que ella no es la criatura ideal que había soñado, y que la sociedad considerada superior está mezquinamente encerrada en sus prejuicios; y como no puede volver a la vida pasada, de la que se siente ya definitivamente alejado, decide abandonar el mundo civilizado y se embarca hacia los mares del Sur.
Pero, durante el viaje, el «aburrimiento espantoso» que le domina le impulsa a lanzarse al mar, donde encuentra al fin la paz al apagarse su conciencia demasiado clarividente. Jack London es el escritor más representativo de aquella América mecanizada y superficial que nació del esfuerzo de los pioneros, y Martin Edén, autobiográfica como gran parte de sus obras, nos revela, en su misma tragedia desolada, la aridez de una generación que, entregada por completo a la conquista de los bienes mundanales, no supo intuir los más esenciales valores del espíritu. [Trad. de Joaquín Rodríguez Castro (Madrid, 1949)].
A. P. Marchesini

