Recogiendo el mismo argumento, el poeta francés Casimir Delavigne (1793-1843) escribió un drama de igual título, estrenado en 1829, en el que logró un mayor vigor pasional y humano. Enlaza al significado político (lucha contra la tiranía de la república aristocrática, de la que Marino aspira a hacerse justiciero) el adulterio de Elena, la cual, habiéndose casado con el viejo dogo sin amarle y sólo por gratitud, se deja seducir por Fernando, joven sobrino de aquél. Cuando el Senado castiga con una pena demasiado leve al patricio Miguel Steno, que injuriara al dux, Fernando, para vengar a la mujer y al nombre que es su última herencia, desafía a Steno y es muerto por él. La muerte de Fernando, que pone fin tan trágico a su linaje, arrastra al viejo dogo al desesperado propósito de derribar el gobierno, promoviendo la conjura que le costará la vida. . Es notable en esta obra, tal vez una de las mejores del género en el período romántico, la escena entre Elena y Fernando; otra en la que ella revela su pecado al esposo, que la perdona. Asimismo son importantes, por su valor social y político y, más todavía, por su significado, teniendo en cuenta el tiempo en que fueron escritas, las palabras que el dux dirige a los conjurados incitándoles a liberar la república, sacudiendo el yugo aristocrático del Consejo. [Trad. española por Marcial Busquets (Barcelona, 1860)].
G. Alloisio

