María Rosa, Ángel Guimerá

[Maria Rosa], Drama en tres actos y en prosa del dramaturgo y poe­ta catalán Ángel Guimerá (1845-1924). Se estrenó el 24 de noviembre de 1894. La ac­ción transcurre en un pueblo donde se está construyendo una carretera. En ella traba­jan Quirze, Xic, Badori, Marsal y otros. Maria Rosa, la hermana de Quirze, sufre por Andreu, su marido, que está en un pe­nal, acusado del asesinato de un capataz. Al cabo de unos meses, una carta que re­cibe Quirze desde África notifica la muerte de Andreu. El desconsuelo de Maria Rosa, bella y atractiva aún, no consigue desva­necerlo Marsal, que siempre la pretendió secretamente y que es el verdadero asesi­no del capataz. También Badori está ena­morado de la viuda de Andreu y, después de un altercado muy violento, Marsal llama a la puerta de Maria Rosa, simulando estar herido de muerte. Aquélla le abre y, aun­que siempre ha huido de él por el recuer­do de Andreu, acaba confesándole que le ama, movida por una vaga atracción y por verlo en trance de muerte. Entonces Marsal aprovecha la ocasión para comprometer a Maria Rosa con su presencia y para pro­clamar a los cuatro vientos su victoria. Al fin la viuda de Andreu consiente en ca­sarse con Marsal y éste confiesa que «a tot s’arriba en aquest món quan se té perfidia».

El banquete se celebra en casa de Quirze. Todos les llevan regalos. El de Badori, antiguo pretendiente de la novia, consiste en un vino excelente, bajo cuyos efectos Marsal habla demasiado y Maria Rosa en­tra en sospechas. Con una hábil treta fe­menina le hace confesar que fue él quien mató al capataz y que luego escondió en casa de Andreu las pruebas condenatorias. Maria Rosa, enloquecida, lo mata a cuchi­lladas. La fuerza dramática de Guimerá al­canza en esta obra uno de sus puntos se­ñeros. Un destino trágico se abate sobre María Rosa, que lucha con el recuerdo de su marido y sus indecisiones sentimentales. Su justicia brutal tiene una grandeza que recuerda la de las heroínas griegas. Todos los demás personajes, enraizados en la vida, cumplen una misión definida y su proble­mática gira en torno al sino de Maria Rosa.

A. Manent