Comedia en tres actos del gran dramaturgo español Tirso de Molina (pseudónimo de fray Gabriel Téllez, 1584?-1648), publicada en la Primera Parte de sus comedias, en Sevilla y Madrid, en 1627. El título y la paternidad de Tirso son declarados dentro del texto de la comedia: «Mari-Hernández la gallega / he sido en aquesta historia, / senado, y Tirso, el poeta». Asimismo a lo largo de la obra la protagonista afirma llamarse «Mari-Hernández, la gallega», y no «La gallega Mari-Hernández», forma, esta última, que ha circulado como título de la obra. Según doña Blanca de los Ríos esta comedia de Tirso pertenece al ciclo «galaico-portugués», y su fecha de redacción debe situarse dentro del período de la expulsión de los moriscos decretada por Felipe III, o sea, de 1608 a 1614. La ilustre investigadora del teatro de Tirso señala que, durante este período, el poeta estuvo ausente de Toledo algún tiempo, y cree que la concepción de Mari-Hernández debe fecharse entre los años 1608 y 1612.
La acción se desarrolla en Portugal y Galicia en tiempos del rey don Juan II. Por unas cartas que ha falsificado don Egas, el conde don Álvaro de Ataide es considerado como traidor y se ve obligado a huir de Portugal. Se refugia en el castillo de Beatriz de Chaves, su enamorada, en la frontera de Galicia, pero allí es descubierto por el propio rey y tiene que huir de nuevo, mientras Beatriz queda prisionera. Don Álvaro, bajo el pseudónimo de Vireno, se acoge en tierras gallegas en casa del labrador Garín Hernández, de cuya hija María se enamora. Doña Beatriz, que ha conseguido escapar, se refugia, a su vez, en la mansión del conde de Monterrey, señor de las tierras de García Hernández, y que negocia las paces del rey de Portugal con el de Castilla. Reconocidos don Álvaro y Beatriz, aquél abandona a María. Ésta, llevada de su desesperación y de sus celos, le persigue. El rey Juan declara la guerra al conde de Monterrey. María, vestida de hombre, entra en las filas del conde de Monterrey y desafía a don Álvaro; en aquel momento llegan unos portugueses con don Egas para ayudar a María, pero ella se pone al lado de don Álvaro y hiere a don Egas. Éste, antes de morir, confiesa su engaño, con lo que se aclaran todas las situaciones. Don Juan ordena que don Álvaro se case con Mari-Hernández, a quien convierte en condesa de Barcelos.
Esta obra de Tirso de Molina tiene un interés lingüístico de primer orden. Muchos de sus fragmentos están en gallego; especialmente aquellos momentos en que se contraponen el duque de Monterrey y Mari-Hernández, en que el primero habla en castellano y la serrana en gallego. La obra, además, contiene bellos romances que han circulado y han sido editados como anónimos. Finalmente, el tema de la doncella que se viste de hombre para reconquistar al enamorado es una situación frecuente en las obras de Tirso y lo encontramos también en Cervantes. No parece, contrariamente a la opinión de la investigadora doña Blanca de los Ríos, que se pueda derivar ninguna consecuencia de la identidad de nombre entre don Álvaro de Ataide y el personaje del mismo nombre que aparece en El alcalde de Zalamea (v.) de Calderón de la Barca.

