Mānavadharmaśāstra

[Libro de la ley de Manú]. Es el texto jurídico indio más autorizado, escrito en forma métrica y dividido en diez libros con un total de 2.685 estrofas.

La tradición indígena lo atribuye a Manú, mítico progenitor de la raza hu­mana y — en su calidad de soberano de la tierra — principio del género humano y fundador de todo orden social y de la nor­ma jurídica entre los mortales. Despojada del velo legendario, esta obra, conocida ge­neralmente bajo el título de Leyes de Manú o Código de Manú, es la más importante y significativa entre cuantas pueden orien­tarnos acerca del derecho público y pri­vado y sobre tantos usos y costumbres de la India antigua. No es empresa fácil pre­cisar la fecha, que está contenida entre lí­mites de tiempo más bien lejanos; concre­tamente, entre el siglo II a. de C. y el siglo II d. de C. La materia tratada es bastante amplia.

Comienza la obra con una narración india de la creación, inspirada en fuentes vedas y en antiguas doctrinas filo­sóficas ortodoxas. Los principales asuntos tratados en los cinco primeros libros son: ceremonias y ritos relacionados con los dos primeros períodos (preparación y condi­ciones del cabeza de familia), en los cuales suele dividirse la vida de los que pertene­cen a las castas más elevadas; alimentos permitidos y alimentos prohibidos; impu­reza y purificación, y normas concernientes a la mujer. El sexto libro trata de los dos últimos estados (el eremita y el asceta). El séptimo está consagrado a los deberes del rey y presenta muchos puntos de con­tacto con los textos de política (v. Kautillya-arthaśāstra). En los dos libros siguien­tes (octavo y noveno) hallamos desarrolla­da la parte jurídica, penal y civil, con el respectivo procedimiento y valoración de la prueba, después de la cual surgen las de­posiciones testificales y el juicio de Dios. Es interesante la subdivisión de la materia jurídica en dieciocho temas: deudas; de­pósitos y prendas; ventas sin derecho po­sesorio; contratos sociales; anulación de do­naciones; falta de pago de salarios; resci­sión de contratos; anulación de compras y ventas; litigios entre dueños y asalariados; litigios concernientes a lindes; ofensas por vía de hecho; ofensas verbales; hurtos; vio­lencia; adulterio; deberes entre cónyuges; derecho hereditario; juego y apuestas. Ha­cia el fin del libro noveno aparece un bre­ve fragmento sobre los deberes del rey, seguido de otro sobre los deberes de los individuos pertenecientes a las últimas castas («vaiśya» y «śūdra»). El libro décimo se ocupa de las castas mixtas, de los deberes y tareas de las cuatro castas y de las nor­mas jurídicas en caso de calamidad pública.

El libro onceno trata de las reglas concer­nientes a la penitencia, ofrendas y sacri­ficios, y da una clasificación de los peca­dos. El duodécimo expone la doctrina de la recompensa en bien y en mal — en la vida futura — de las buenas o malas accio­nes realizadas en la vida presente, con ob­servaciones de carácter filosófico sobre la transmigración y la liberación final. El Mānavadharmaśāstra no es solamente un tratado jurídico, sino más bien una obra literaria de gran valor, escrita en un estilo elevado, desarrollado en bellas imágenes y felices símiles. Difundida prontamente por toda la India, a partir del siglo IX encon­tró comentaristas pertenecientes a las más diversas comarcas de aquel inmenso país: prueba manifiesta de la importancia univer­sal que se le atribuyó. Posteriormente se hallan derivaciones del Mānavadharmaśāstra entre los libros jurídico budistas de Birma­nia; en Siam y en la isla de Java está re­conocida la autoridad del legislador Manú. Traducción inglesa de G. Bühler (Oxford, 1886).- [Trad. española por V. García Cal­derón (París, 1900). La mejor y más autorizada es la versión directa del sánscrito por José Alemany y Bolufer (Madrid, 1912, 2.a ed., 1928)].

M. Vallauri