Novela original de Ramón Pérez de Ayala (n. 1880 m. 1962), publicada en 1923. El argumento de esta obra, cuyo fondo salva lo que tendría de cómico si a la vez no contuviera una gran parte trágica, desarrolla ante el lector la teoría dé una madre, doña Micaela Cano de Fano, de tipo amazónico y de carácter indomable, de mantener a su único hijo, Urbano (contra la opinión de su paciente y sufrido esposo, tierno padre del muchacho que no se atreve a intervenir en la educación de éste), en estado de perfecta ignorancia e inocencia por lo que a sus funciones sexuales se refiere.
A tamaña empresa le ayuda, por la fuerza, el preceptor de Urbano — don Cástulo —. El origen de esta actitud materna se encuentra en la triste infancia de doña Micaela, exenta de toda inocencia e ignorancia con gran dolor suyo. Pero la revancha que la enérgica señora se toma en la persona de su hijo lleva al mismo a contraer matrimonio, por designación materna naturalmente, con otra criatura semejante a él en, todo, Simona, y a ambos al más triste y descorazonador de los fracasos matrimoniales, como lógicamente tenía que ocurrir, sin que ello sirva a doña Micaela para enderezar su entuerto, sino que lo agrava separando a los novios en un momento sobremanera inoportuno e intentando anular el matrimonio no consumado. El tipo de la histérica madre, perfectamente estudiado (como todos los de sus novelas), acusa sin embargo cierto «esperpentismo».
El autor expone determinadas actitudes humanas desde un ángulo exagerado que no carece de verosimilitud y que señala los vicios en que puede incurrir quien, por superarlas, se aparta de las leyes de la naturaleza equivocando voluntariamente el camino a seguir en busca de pureza y de sublimidad. Un estilo directo, a veces sarcástico y siempre correcto es el empleado por el autor en su obra, cuya continuación y remate se encuentra en Los trabajos de Urbano y Simona (v.), su segunda parte.
C. Conde

