[Louis XV et Madame de Pompadour]. Obra histórica del francés Pierre de Nolhac (1859-1936), publicada en 1904. Continuación del volumen sobre Luis XV y María Leczinska [Louis XV et Marie Leczinska], de 1902, el autor examina la famosa relación entre el soberano y la hermosa y versátil Madame de Pompadour.
Muerta desgraciadamente su amiga Madame de Chátéauroux, Luis XV encuentra una nueva belleza: Jeanne-Antoinette Poisson, Madame Le Normant d’Étioles, de veinticuatro años, hija de un empresario y financiero y casada con un importante hombre de negocios; muy pronto, después de su primera y furtiva estancia en la Corte, es elevada como favorita a los ojos de todos y revestida del Marquesado de Pompadour. D’Étioles se desespera inútilmente de la infidelidad conyugal, pues, por orden del rey, se ve obligado a una separación legal y trata de distraerse con nuevas ocupaciones. Se inicia para la brillante criatura una vida de esplendor y de inteligencia, con su dominio espiritual sobre el rey y su ambiente, con la participación en primer plano en los negocios de Estado, en el nombramiento de generales y magistrados y en cuanto se refiere a las letras y las artes. El rey vive envuelto en un amor hecho de vanidad y de feminidad; incluso su marcha a la frontera con el Delfín para luchar en el sitio de Tournay, en la campaña de Flandes, y en la celebrada batalla de Fontenoy (11 mayo 1745), toma el aspecto de una patética idealización del valor y de la gracia. Por él se inmola la joven nobleza, y a su vuelta le reciben los brazos de la divina Marquesa.
Pero el amor se irá extinguiendo lentamente, y a la Pompadour de treinta años (en los inicios de su imperio adulada incluso por Voltaire), le quedará la conciencia de una tierna amistad con el soberano, de una conducta siempre correcta y discreta en los asuntos de Estado. Nuestro erudito revive en las salas de los palacios las fiestas y los bailes y, olvidando el pésimo gobierno financiero y político, en gran parte debido a la volubilidad de la Marquesa, acentúa el aspecto más amable y sabroso de sus fiestas en la Corte, su fascinación sobre los espíritus, su exaltación de un mundo de esplendores y de grandiosidad verdaderamente reales. Aumentan el valor de la obra numerosas noticias inéditas sobre la vida del soberano y sobre su familia.
C. Cordié

