Lotario, Benjamín Disraeli

[Lothair]. Novela del inglés Benjamín Disraeli, primer conde de Beaconsfield (1804-1881), publicada en 1870.

Lotario, joven huérfano, noble e inmensamente rico, ha sido confiado a un noble escocés, Lord Culloden, y a un genial sacerdote, el cual, tras haber sido nombrado tutor de Lotario, deja el protestantismo por la Igle­sia Romana y se convierte en el Cardenal Grandison. Lotario, ,que ha sido educado en Escocia, dentro de la rígida disciplina protestante, es mayor de edad en 1866, cuando las fuerzas de Garibaldi amenazan el poder temporal de los papas. La novela cuenta sobre todo los esfuerzos del Carde­nal Grandison y de su secretario Monseñor Catesby, ayudados por Clara Arundel, be­llísima y devota católica, para inclinar en favor de la Iglesia de Roma la influencia y la riqueza de Lotario. Se les oponen, además de Lord Culloden, Lady Corisande, con la que Lotario quería casarse siendo estudiante en Oxford, y la heroica Teodora, partidaria de la libertad de Italia. Lotario toma parte en la campaña contra las fuer­zas papales, durante la cual es asesinada Teodora. Ella se hace prometer, en su lecho de muerte, que Lotario no se convertirá nunca a la religión católica.  Lotario es he­rido en Mentana, y los sacerdotes tratan de nuevo de hacerlo participar en su causa. Los esfuerzos de los sacerdotes son narrados humorísticamente; hay un pasaje bastante divertido en el que el Cardenal Grandison está a punto de persuadir a Lotario, que se ilusiona creyendo haber combatido en Mentana, como se engañaba Jorge IV, que creía haber combatido en la batalla de Waterloo. Lotario logra sustraerse al influjo del Cardenal, y vuelve a Inglaterra, donde se casa con Lady Corisande.

La novela abunda en tipos variados y curiosos perso­najes, entre los que se cuentan Lord St. Aldegonde, republicano que se opone a todos los privilegios, menos a los de los duques, y que es partidario de repartir todas las propiedades, excepto la propiedad de la tierra. Aunque Disraeli trata de muchos acontecimientos contemporáneos, Lotario no es una novela política. El juego epigramá­tico es centelleante, y el estilo más exqui­sitamente brillante que en las demás no­velas de Disraeli. Una viva agilidad está al servicio de una inteligencia clara, pronta y llena de recursos, más bien preocupada de minucias, pero con una exacta visión del conjunto, de la vida, de los personajes y de su tiempo.

A.Camerino