Drama en cinco actos, de Alfred de Musset (1810-1857), publicado en 1834 y estrenado en 1896, con Sarah Bernhardt de protagonista.
El duque Alejandro de Médicis, un cínico disoluto, gobierna a Florencia a fuerza de terror y de destierros. En sus orgías le acompaña, complaciente, su primo Lorenzo (v. Lorencino), que aparece débil, flojo, gastado, por lo que su madre se avergüenza de él. Mientras el tirano pretende a la marquesa Cibo, que cederá esperando hacerle más soportable para Florencia, y se enamora de Catalina Ginori, tía de Lorenzo, y su licencia autoriza la de los ciudadanos, los Strozzi, los Pazzi y otros conjuran contra el duque, para lograr la libertad republicana. A ellos se acerca Lorenzo, que se confía al viejo Strozzi: entusiasta de la virtud romana, soñando en la gloria de Bruto, él se ha fingido amigo del tirano, para matarlo. Pero en las orgías ha conocido al mundo, a los hombres, y lo vano que resulta quererlos atraer a la virtud; y ha estropeado su alma con el hábito del vicio. Sin embargo, matará a Alejandro, para salvar lo que aún hay de puro en sí mismo. Aprovechando el capricho del duque por Catalina, le atrae a su casa y lo mata, aunque prevé la inutilidad del acto, por la ineptitud y las discordias de los republicanos. Huido a Venecia, sabe que otro Médicis, Cosme, será el señor de Florencia; una gran cantidad se paga por su vida, y un puñal, que lo espera en la sombra, lo mata.
De la Historia Florentina (v.) de Varchi, Musset tomó el asunto; de Shakespeare, la idea de la vasta crónica dramatizada en tantos cuadros dispersos, con numerosas figuras y la voz de la multitud. Sobre todo tomó de Hamlet (v.) el personaje del protagonista, con un relieve que falta en otras figuras. Es una notable tentativa de acercamiento a Shakespeare, pero no es la mejor expresión del teatro del autor.
V. Lugli
Se puede decir que, por una sola vez, Musset ha medido sus fuerzas con el verdadero teatro y que con Lorenzaccio ha vencido. (E. Jaloux)

