Lógica de Hegel

[Logik]. Primera parte de la Enciclopedia de las ciencias filosófi­cas en compendio (v.), del filósofo alemán Georg Wilhelm Friedrich Hegel (1770- 1831), publicada nuevamente en las «Obras Completas», tomo VI, en 1840, por Leopold von Hemming, con numerosas adiciones al texto original.

La Lógica se inicia con cin­cuenta páginas de «Preliminares», que se pueden considerar como una introducción general al sistema hegeliano. Ante todo definen el concepto de lógica como «cien­cia de la idea en el elemento abstracto del pensamiento», donde por idea se entiende la estructura racional de la realidad. El objeto de la lógica es, pues, el sistema de las determinaciones del pensamiento puro, como constitutivas de la esencia de lo real, o, en otras palabras, el sistema de las categorías como fundamento absoluto de la realidad. La lógica hegeliana es, pues, ontología y su principio es la identidad de lo real y lo racional. La conexión dialéctica de los principios racionales o categorías es la trama sobre la que se desenvuelve la mul­tiforme vida de la realidad, en la que el plantearse y el resolverse cada aspecto es su propia verdad. Frente a esta actitud del pensamiento especulativo que corresponde a la autonomía de la razón y se expresa en un saber absoluto está la actitud de la filo­sofía que todavía no ha abandonado el plano del intelecto y que mientras asume las de­terminaciones del pensamiento en su abs­tracta fijeza y distinción se ve obligada a introducir un principio extrínseco de uni­dad, aunque sigue siempre amenazada por la antítesis insoluble entre la subjetividad del pensamiento y la objetividad de lo real.

Esta actitud se manifiesta en tres po­siciones que Hegel examina aquí crítica­mente como típicas de las tres principales direcciones del pensamiento contemporáneo. La primera de ellas es la de la metafísica tradicional, fundada sobre el presupuesto ingenuo de que las determinaciones abstrac­tas pueden, sin más, darnos el conocimiento de lo real. La segunda forma filosófica reacciona ante el intelectualismo abstracto de la primera. El pensamiento, en un pri­mer momento, renuncia a la fe ingenua en su verdad, se reconoce determinado por elementos empiricorrepresentativos; es, en suma, empirismo. Pero en un segundo tiem­po, representado por el criticismo, el pensa­miento reconoce la independencia respecto a su materia empírica de la forma de uni­versalidad del conocer, de los principios a priori, que sin embargo, concebidos como subjetivos, no pueden dar lugar más que a un conocimiento fenoménico. Queda en­tonces la exigencia de un saber absoluto de lo real, que concebido como distinto del intelecto es, en su inmediatez, mera intui­ción, fe: esta última es la forma de la filosofía de Jacobi. Pero esta intuición es un mero negativo de la experiencia, esta fe es un absoluto arbitrio. El saber abso­luto como saber de lo real es racionalidad autónoma y en sí diferenciada, en la que la experiencia se dispone según las coorde­nadas de la realidad en las que entran todos los puntos de vista particulares.

En este saber las determinaciones del pensamiento, correspondientes a los aspectos de la experiencia, se plantean ante todo en su deter­minación y distinción y éste es el momento intelectual o abstracto. En segundo lugar — y éste es el momento dialéctico — su de­terminación finita se niega al pasar a la opuesta. Finalmente — momento propiamen­te especulativo — las relaciones dialécticas entre los conceptos son concebidas en su unidad sistemática, como interno desarrollo de la razón que justifica y funde todos los datos de la experiencia, todas las abstractas posiciones del pensamiento. Definida así la actitud de la filosofía como absoluto saber racional, Hegel inicia la exposición de la lógica propiamente dicha, o sea, del sistema de las categorías, según un método de deducción dialéctica. Lo racional en sí, plan­teado inmediatamente como indiferenciada unidad e identidad consigo mismo, es el ser.

Pero el ser se niega o mejor dicho la razón niega la abstracta inmediatez del ser — en la mediación de la esencia y la existencia, en el ponerse lo racional como unidad y multiplicidad en sí opuestas. Y por fin la abstracta antítesis de esencia y exis­tencia se resuelve en la síntesis del con­cepto que es unidad que se diferencia en lo múltiple, y multiplicidad que se sostiene en la unidad, que es la razón como totalidad que se diferencia y singularidad infinita que se junta sistemáticamente en la propia unidad. El proceso dialéctico de tesis, antí­tesis y síntesis se reproduce en el interior de cada una de las tres secciones prece­dentes, dando origen, para la primera, a las categorías de cualidad, cantidad y me­dida; para la segunda, a las categorías del concepto subjetivo, lo universal objetivo y la idea. En la idea la razón encuentra como contenido su propia universalidad ab­soluta, donde se sabe y se reconoce como principio absoluto de la realidad. La ex­posición de la lógica en la Enciclopedia resume la más vasta de la Ciencia de la Lógica (v ), publicada en 1812-1816.

A. Banfi