L’Oca Del Cairo, Wolfgang Amadeus Mozárt

Ópera en tres actos de Wolfgang Amadeus Mozárt (1756- 1791) sobre libreto italiano del abate Varesco, comenzada en 1783 y que quedó sin ter­minar.

El estreno, según la reconstrucción de Virgilio Mortari en un acto y dos cuadros, tuvo lugar en Salzburgo, en 1936. Mozart, después del estreno del Rapto del Serrallo (v.), había recibido, hacia fines de 1782, el encargo de componer una nueva obra para el teatro italiano de la ópera de Viena.

El asunto escogido por Varesco, predicador en la corte de Salzburgo, agradó a Mozart, pero su música no llegó a terminarse por­que libretista y músico no lograron ponerse de acuerdo. «Faltan sólo tres arias, con lo que el primer acto de mi obra estaría aca­bado — escribe Mozart a su padre en aquel período —; estoy muy contento del aria bufa, del cuarteto y del final.

Por esto la­mentaría haber tenido que componer in­útilmente esta música…» Los fragmentos compuestos por Mozart no se habían ejecu­tado nunca, aunque Julius André, Víctor Wilder y Th. Constantin intentaron recom­ponerlos durante el pasado siglo. A este trabajo se aplicó Virgilio Mortari en 1935, consiguiendo una reconstrucción fiel desde el punto de vista musicológico y logrando, al mismo tiempo, dar vida a la parte tea­tral.

La obra, tal como ha podido ser repre­sentada en los escenarios, ha revelado al­gunos de los momentos más elevados del arte mozartiano: bastaría tan sólo para probarlo el «final», que parece una verda­dera obra maestra salida de la misma genial inventiva del «final» de las Bodas de Fígaro (v.), además de algunas magníficas arias como la de Auretta «Se fosse qui nascosto», de Chichibio «Ogni momento», de Biondello «Che parli che dica», y el cuarteto.

La trama no tiene ninguna característica particular y está moldeada según el tipo convencional de farsa, normal en la ópera bufa del si­glo XVIII. Don Pippo, marqués de Ripasecca, tiene encerrada en una torre a su hija Celidora con Lavina por dama de com­pañía, con quien él piensa casarse. Pero Celidora ama a Biondello y Lavina a Calandrino.

Mientras se preparan las bodas entre el marqués y Lavina, Biondello y Calandrino, en complicidad con Chichibio y Auretta, camareros de don Pippo, urden una trama que pondrá fin a sus penas de amor. El día de las bodas se presentan en palacio los emisarios del gran sultán del Cairo, los cuales traen como presente para el mar­qués una maravillosa oca sabia que habla y predice el porvenir.

El animal (dentro del cual está escondido Biondello) advierte al marqués que sus bodas con Lavina provo­carán desastres y ruinas; es menester cor­tarlas y dar en cambio a Celidora por esposa a Biondello. Don Pippo, asustado, cede y se aleja furibundo. Las dos parejas se burlan entonces de él, cuando he aquí que, ines­peradamente, el marqués vuelve acompaña­do de sus guardias.

Pero, por fin, los jóve­nes piden y obtienen el perdón del viejo regañón, quien consiente en ambas bodas, a las que se añaden las de Chichibio y Auretta.

L. Rognoni