Libros de Viajes y Aventuras de May

Karl May (1842-1912) es una de las personalidades más extrañas de la vida burguesa alemana de la época de construc­ción del Reich. Hijo de un tejedor, fue en su juventud maestro de escuela en Dresde, mas sufrió una denuncia por conducta deshonesta y fue sometido a proceso; vuelto a la vida civil, encontró su camino empe­zando a escribir libros de aventuras y de viaje, que entusiasmaron a la juventud ale­mana al igual que Salgari entusiasmó a la italiana. En su alma vivía una inmensa necesidad de romanticismo, de evasión de la vida diaria, monótona y sosa, en la que no se encontraba a gusto, Los países de sus aventuras — especialmente el Próximo Oriente y América — son un mundo de fan­tasía, aun cuando en algunos de ellos es probable que él estuviera, antes de descri­birlos o después; el problema de sus viajes aún no ha sido resuelto, aunque, en realidad, no tiene especial importancia.

Para sus fines era suficiente la lectura de textos de geografía, sobre los que su imaginación trabajaba libremente. Había estudiado idio­mas poco comunes: conocía bien el árabe, el persa, el turco y el curdo; tenía algunas no­ciones de dialectos pielesrojas, de los que se servía para colorear las maravillosas aven­turas que hicieron las delicias de por lo me­nos dos generaciones de muchachos alema­nes. Le gustaba ponerse a sí mismo en el centro de la narración; y sus cuentos rebosan de personajes que han llegado a ser popula­res. Así, entre otras, la figura casi mítica de «Oíd Shatterhand», un «trapper» americano que vive en una choza en la pradera, y es una persona de corazón de oro, de vista de lince y de mano firme; estos tres atributos le sirven excelentemente para llevar a cabo una serie de acciones nobles y generosas, a través de muchísimos volúmenes. Su con­trapartida entre los pielesrojas es «Winnetou, el caballero rojo», ser igualmente lleno de generosidad y de nobleza de áni­mo, héroe predilecto de la juventud esco­lar de alemania. Los volúmenes más leídos y más populares de May son El tesoro del lago de plata [Der Schatz am Silbersee, 1895], El legado del Inca [Das Vermächtnis des Inkas, 1895], La caravana de los esclavos [Die Sklavenkaravane, 1893]. Además de estos libros de aventuras, escribió también una serie de descripciones de viajes a tra­vés de los países balcánicos y de Turquía, una autobiografía, Mein Leben und Streben (1910) e Ich (postumo, 1916).

En alemania solamente, las tiradas de sus obras alcan­zaron los seis millones de ejemplares. Una encarnizada discusión se ha encendido y continúa aún hoy sobre la «recomendabilidad de sus libros», a pesar de su fondo moralista y cristiano. Por un lado se crea­ron una «Fundación Karl May», una «Socie­dad Karl May», un «Anuario Karl May»; por el otro se levantaron de nuevo los velos sobre las peripecias de su juventud y se insistió sobre lo enigmático y problemático de su figura. Quizá fue éste un honor exce­sivo. Entre tanto, siguen las reediciones de sus libros; y en los últimos tiempos se ha notado incluso un aumento. La edición me­jor es la de Gesammelte Werke, en sesenta volúmenes (1920-32).

G. Guerrieri