Libro de la Conversión de Magdalena, fray Pedro Malón de Chaide

La representación de la Magdalena por sus aspectos de pecado y redención debía brindar fecundos motivos de emoción al pintoresquismo religioso de la edad barroca. En este aspecto es famoso el Libro de la conversión de Magdalena, tratado religioso y texto clásico de la elocuencia sacra española, de fray Pedro Malón de Chaide (m. 1589?), publicado en Barcelona en 1588. Está dividido en cuatro partes, la primera y la cuarta precedidas por un prólogo. Van intercalados algunos sonetos originales y varias imitaciones poéticas de los Salmos (v.), la última de ellas del Salmo 88, des­pués de la cual, termina el libro con la versión de un sermón de Orígenes.

Los tres estados de la Santa están distribuidos en las tres últimas partes según el relato evan­gélico, mientras la primera describe el es­tado del alma antes del pecado, cuando reina sin disputa la gran fuerza del amor que une a los ángeles y los hombres con Dios. El primero es el estado del pecador en el seno de la ciudad: la sensualidad, la publicidad, el escándalo y el número. Le sigue el estado de la penitencia. Finalmente triunfa la obra de la gracia con redención en Cristo. Es interesante el prólogo en el cual el autor hace un elogio de la lengua castellana, en que él se muestra como uno de los mejores prosistas, dando a su idioma verdadera dignidad de estilo y expresión. Critica severamente la literatura caballe­resca y profana de la época, sus mitologías y sus sentimientos escépticos y lascivos. El autor tiene conciencia de haber superado el estilo habitual de la predicación con su retórica violenta y fastuosa en la línea de la más estricta paráfrasis evangélica. Se mueve libremente y el sermón se enriquece en experiencia psicológica, y con los en­cantos de la misma poesía que desprecia; el sentimiento místico se embebe del conoci­miento dialéctico cristiano de todas las gra­cias y utilidades de la tierra, así como de la verdadera naturaleza agustiniana del pe­cado y el mal.

Toda la obra, enderezada a adivinar la esencia de la transformación en gracia y amor divino de la belleza, libertad, riqueza y juventud de la Santa pe­cadora, vibra de alegría, color y ornato, con análisis e invenciones exquisitas y ele­gantes; un profundo «pathos» humano sin sombra de escándalo externo emerge de un fuerte, vivaz y sereno tejido de prosa. Su ardiente secreto misticopoético en la alegoría del Cantar de los cantares (v.) evoca la manera y el estilo de Fray Luis de León, especialmente en las imitaciones poéticas de los Salmos.

O. Macri

Libro el más brillante, compuesto y arrea­do, el más alegre y pintoresco de nuestra literatura devota; libro que es todo colores vivos y pompas orientales, halago perdura­ble para los ojos. (Menéndez Pelayo)