Novela breve griega que bajo versiones diferentes aparece narrada en tres poemas de Ermesianato de Colofón (siglo III a. de C.), con su Leonzio (v.), de Nicandro (siglo III y II a. de C.) en las Metamorfosis (v.) y de un poeta incógnito que funde las aventuras de Leucipo (hijo de Enomao) con la¿ de Dafne (v.). Cuenta Ermesianato que Leucipo, hijo de Xantías, se enamoró de su hermana hasta el punto de consumirse y de amenazar con matarse: por ello su madre amorosa y apiadada le ayudó en el nefando propósito. Pero el novio de la joven, cuando se entera, revela al padre de la muchacha que ésta tenía otra relación, si bien le oculta la vergüenza del incesto. Y así sobreviene la solución trágica: sorprende el padre a los incestuosos amantes y confundiendo en la oscuridad a la hija con el joven, la mata.
Corre en su ayuda Leucipo, que, no reconocido ni reconociendo a su padre, mata a éste. El desgraciado joven debía castigarse necesariamente con el destierro y se retira cerca de Éfeso, donde funda Cretineo. La novela poética está influida por la de Biblide, de la que adopta el tono sombrío recargado y agravado por la imitación. En un ambiente más sereno se mueve en cambio el arte de Nicandro, según el cual, Leucipo, hijo de Lamprio Cretense, había nacido mujer, pero como el padre había dado orden de matar a los nacidos de sexo femenino, la madre, movida por la compasión la salva presentándola como varón y educándola bajo atuendo viril; pero no pudiendo ocultar por más tiempo la extraordinaria belleza de sus formas, la diosa Latona, que ha sido invocada, realiza el milagro. Y todavía se celebra la fiesta Ecdysia en memoria del hecho extraordinario.
La novela tiene un fondo evocador y justifica una determinada ceremonia religiosa: como acostumbra Nicandro, la narración está coloreada según las tintas de novelas poéticas afines, como por ejemplo, las de Ceneo, Tiresia e Ifis, en las cuales el esfumado y las situaciones presentan valores más destacados.
I. Cazzaniga

