Laus Veneris, Algernon Charles Swinburne

Pequeño poema de Algernon Charles Swinburne (1837-1909), escrito entre 1860 y 1862 y publicado en 1866 en Poemas y baladas (v.), y también en un opúsculo aparte. Es un largo monólogo pues­to en boca de Tanháuser (v.) en el que el caballero, esclavo de Venus en la mon­taña encantada, describe su estado y pasa revista a las vicisitudes de su vida. Muchos fragmentos de esta obra, como otras poesías de Swinburne, recuerdan frases de la Bi­blia; pero en el estilo ha influido mucho la versión de Edward Fitzgerald (1809-1883) de los Rubáiyat (v.) de Ornar Khayyám (del cual deriva también la forma métrica), de los poetas italianos primitivos traducidos por Dante Gabriele Hossetti, de Dante, de. dramaturgos isabelinos, de Baudelaire, etc.

No obstante, aunque se resienta de las entusiastas lecturas de su juventud, Laus Veneris presenta un marcado carácter per­sonal, debido a la especial sensibilidad eró­tica del poeta. Domina la imagen del ídolo hermoso y cruel, la Venus, que fue anterior­mente «delicia del mundo», degenerada en siniestro vampiro en los siglos cristianos. Tanháuser, perdida toda esperanza de salvación, ha vuelto tristemente de la corte papal al palacio encantado de Venus en el monte Horsel. Y ahora yace junto a su diosa, que ha matado cruelmente a todos sus anteriores amantes, pero no a él: pues él deberá vivir en su amargo amor hasta el fin de los días, hasta que se desborden los manantiales del mar, hasta que Dios desencadene sobre el mar y sobre la tierra el trueno de las trompetas de la noche. Conoce la pena que entonces le tocará en suerte: la segunda muerte en el infierno, donde el fuego le rodeará para siempre; pero ¿no es ya fuego esta vida, en la que se ve envuelto? Vida amarga y no obstante bella, suspendida entre una profunda nostalgia de amor y un intenso deseo de muer­te. El caballero se ha sometido a su destino y está impregnado de una embriaguez de perdición: vivir ardiendo y saber que peca; ninguna vida es mejor que ésta.

Imitacio­nes o, mejor, traducciones de fragmentos de ésta y otras obras de Swinburne se en­cuentran diseminadas en la obra de Ga­briel D’Annunzio. Edward Burne-Jones tie­ne un cuadro titulado Laus Veneris que presenta pocas afinidades con el poema de Swinburne a parte del título y de la atmósfera prerrafaelista.

M. Praz