Las Noches Agradables, Giovan Francesco Straparola

[Le piacevoli notti]. Recopilación de novelas bre­ves de Giovan Francesco Straparola (1480?- 1557?), de Caravaggio, dividida en dos par­tes, publicadas la primera en 1550 y la se­gunda en 1554.

El título proviene del mar­co en que son presentadas las novelas, que el autor finge narradas en Murano, en el palacio de Ottaviano Maria Sforza durante trece noches de carnaval por cinco doncellas en las doce primeras y por todos los componentes de la noble reunión (entre quienes están Bembo, Bernardo Capello, etc.) en la última. Al final de cada novela el narrador propone un enigma en verso.

Con dichos enigmas y otros detalles de su marco narrativo, Straparola trató de variar una ficción cara a los novelistas italianos de Boccaccio en adelante, atrayendo al lec­tor con la novedad; pero el marco de Las noches agradables resulta bastante pobre, artificioso y carente de originalidad y los personajes reales o imaginarios que apare­cen son puras sombras.

Más feliz estuvo el autor al buscar, siempre por deseos de no­vedad, el asunto de más de una de sus fá­bulas en los cuentos populares, que con anterioridad a él quedaban fuera de la tra­dición literaria: recogiéndolas de la tradi­ción oral, tal como desde tiempos remotos el pueblo las narraba, las cuenta en estilo llano y desenvuelto, sin marcarlas con un tono personal, como hará en el Cuento de cuentos (v.) Basile, ni extraer pretextos polémicos, como hará Carlo Gozzi en sus fábulas escénicas.

En las fábulas del Rey puerco (II, 1), de Pedro el loco (III, 1), del Pajarito Belverde (IV, 3), de la «piavola» (V, 2) se puede captar algún de­talle gracioso, pero en general Straparo­la narra las aventuras maravillosas, cómi­cas o conmovedoras, de sus personajes sin mostrar emoción personal. Aunque neta­mente inferior, triunfa en las novelas de argumento no fabuloso, para las que uti­liza fuentes escritas, alguna vez incluso reproduciendo enteras sin escrúpulos no­velas ajenas, como las veintidós traducidas del latín por el napolitano Morlini, que se leen en la segunda parte, compuesta a lo que parece precipitadamente después del éxito de la primera.

La propensión de Stra­parola por el asunto y los procedimientos narrativos preferidos por el pueblo se ma­nifiesta, además de en las fábulas, en dos novelas, una de ellas en dialecto de Bérgamo (V, 3) y la otra en dialecto de Padua (V, 4), donde estas formas se emplean probablemente para marcar el carácter plebeyo de la fábula, y que contribuyen al interés de esta recopilación, distinta en varios as­pectos de las demás de su época y, preci­samente por ello, mucho más afortunada de lo que merecía su intrínseco valor artístico. Las noches agradables consiguieron 32 edi­ciones en el espacio de cincuenta años.

M. Fubini

Le falta a Straparola el calor de la pro­ducción y os resulta prosaico y material incluso en lo más vivo de una situación cómic’a o en los mayores excesos de la obscenidad o en los momentos más curio­sos de lo fantástico. (De Sanctis)