Las Memorias de Barry Lyndon, William Makepeace Thackeray

[The Memoirs of Barry Lyndon Esquire, by himseld]. Novela satírica del escritor inglés William Makepeace Thackeray (1811-1863), aparecida primero en el «Fraser’s Magazine» en 1844 con el título La Fortuna de Barry Lyndon. Novela del siglo pasado, por Fitzboodle [The Luck of Barry Lyndon: a Romance of the Last Century, by Fitzbood­le], y publicada más tarde en volumen en 1856. La novela narra en forma autobiográ­fica la vida de un aventurero irlandés, Redmond Barry. Enamorado de su prima, Nora Brady, Redmond desafía a un rival más afortunado y le mata, o al menos cree ha­berle matado. Asustado por las consecuen­cias de su acción, huye, enrolándose en el ejército inglés y sirviendo en la guerra de los Siete Años. A través de numerosas aven­turas llega a una posición notable que piensa consolidar casándose con una mujer acaudalada, la condesa Ida, rica heredera alemana.

Sus proyectos matrimoniales fra­casan con ella, pero triunfan con lady Lyn­don. Después de una lucha tenaz contra las dudas de la lady, el matrimonio se cele­bra por fin, y Barry, que asume ahora el título de Lyndon, se convierte en uno de los hombres más ricos de Inglaterra. En este punto se inicia la fase decadente en la parábola de su fortuna. Su mujer le de­testa, y le detesta más aún su hijastro, que conspira contra él. Su hijo Bryan, por quien Barry siente profundo amor, muere en un accidente. Por fin es detenido como falsario y deudor, y muere en la cárcel en una crisis de «delirium tremens». La no­vela, en su primera aparición, fue reci­bida fríamente. Es un relato cínico, carac­terizado por una unidad de construcción que raramente se encuentra en las obras de Thackeray. Incluso los incidentes secunda­rios, que en otras novelas inducen a me­nudo al autor a extenderse en largas di­gresiones, están aquí firmemente ligados con la aventura central del relato.

La figu­ra de Barry Lyndon, que domina toda la novela, refuerza dicha impresión de vigor y unidad. Aun con su fondo de incorregible aventurero, el personaje es presentado por Thackeray con un calor de simpatía que forma su vitalidad artística y se comunica al lector, quien sigue los avatares de la fortuna de Barry sin que le choque ni si­quiera el cinismo del tono satisfecho con que el personaje se explica. [Trad. caste­llana de Rafael Vázquez Zamora con el título de Aventuras de Barry Lyndon (Bar­celona, 1943)].

S. Rosati