Las Ideas Políticas de Francia, Albert Thibaudet

[Les idees politiques de la France]. Título de un largo ensayo, publicado en 1932, de Albert Thibaudet (1884-1936); no constituye propiamente una crítica filosófica de los varios sistemas, ni una discusión de los prin­cipios ideales que gobiernan la «polis», sino un cuadro de las ideologías que forman la atmósfera espiritual contemporánea.

Las «ideas políticas» no son para él unas cons­trucciones filosóficas rígidamente precisas; se podrían llamar más bien unas «concre­ciones espirituales», en las que ideas filosó­ficas, los sentimientos instintivos y las pre­ocupaciones prácticas se mezclan en propor­ción variable, de una manera, empero, que conservan en conjunto, a pesar de los ma­tices, cierto color predominante, que es el de la idea originaria. Estas ideas no coin­ciden nunca exactamente con los partidos, so pena de perder toda importancia en la vida social, y de llegar a ser meras abstrac­ciones programáticas; pero los partidos están obligados a volver continuamente a ellas para no perder toda su originalidad e indi­vidualidad. Siguiendo así su investigación desde este punto de vista francamente origi­nal, Thibaudet distingue «en el cuadro gene­ral actual de las ideas políticas francesas» seis familias espirituales: familia Tradicionalista, familia Liberal, familia Industrialis­ta, familia Cristiano-Social, familia Jacobina y familia Socialista. «En otros términos, se pueden distinguir seis ideologías políticas francesas, que se adaptan bien o mal (a me­nudo más mal que bien) a ciertos sistemas de intereses prácticos, y no corresponden a veces si no muy poco a sus grupos parla­mentarios, a su representación política…» El análisis del crítico ejercita, pues, su agu­deza en torno de todos estos grupos, estudia su origen, su formación, sigue sus sucesivas transformaciones con aquella finura que sólo se consigue con un largo y genial ejercicio de la crítica literaria.

La meta de su inves­tigación es un «resultado» más bien des­alentador. En verdad todas estas ideologías, en la vida política francesa tienen por lo menos un siglo; todas han tenido ocasión de formarse un partido, y cada uno de estos partidos ha influido en la historia de la sociedad francesa. Ahora bien, puesto que el autor niega obstinadamente toda influencia al neo-marxismo, es decir a la ideología soviética, llega a este crudo diagnóstico: que todas las ideologías políticas francesas han envejecido y se han agotado, han perdido ya toda fuerza ideal de propulsión. El rigor crítico de la investigación, expresado en un claro estilo vivificado por graciosas notas y agudos epigramas, otorga a este original libro un carácter peculiar, acercándolo a IIS mejores escritos políticos del siglo XVIII.

M. Bonfantini