Juan Montalvo (1832-1889), son doce panfletos publicados en Panamá entre 1881 y 1882 contra el tirano Ignacio de Veintimilla. No existe en la literatura en lengua castellana una colección tan vasta de invectivas como la que el ilustre escritor ecuatoriano dedicó al dictador y que contribuyeron, mediante su circulación clandestina en el país, a su derrocamiento y al advenimiento de la revolución liberal. Si bien la obra es rica en reflexiones sobre la libertad y la tiranía, sobre el destino del hombre y de los pueblos, y si bien es otra muestra del dominio idiomático de Montalvo, es el poder de insulto lo que asombra, hasta el punto de que don Miguel de Unamuno exclamara: «Iba saltando líneas… iba buscando los insultos tajantes y sangrantes. Los insultos, ¡sí!, los insultos; los que llevan el alma ardorosa y generosa de Montalvo». Añadía que sin ellos, toda su obra habría quedado como simple pasto de unos pocos curiosos y eruditos. El ataque implacable, múltiple, total; la capacidad para destruir a un mandatario con una acumulación de palabras, de pecados y de vicios llamados por sus nombres, condujeron a creer que Montalvo había elevado a una altura inmerecida a un tiranuelo despreciable, como Veintimilla, que, a juicio de algunos historiadores y críticos, no merecía, pese a su barbarie, una obra tan brillante y definitiva como Las Catilinarias.
J. E. Adoum

