Lanzelet, Ulrich von Zazikhofen

Poema épico en medio alto alemán de Ulrich Zazikhofen, compuesto hacia 1200,es la primera manifestación de esta leyenda en alemania. Las fuentes parecen haber sido por una parte el poema de Chrétien de Troyes y por otra un volu­men en lengua francesa, ahora perdido, que perteneció a Huc de Morville, un rehén de Ricardo Corazón de León que estuvo en Ale­mania. Quizás por esta razón dos ciclos di­versos de leyendas, el fabuloso de origen irlandés y el bretón de la corte de, Artús, se desarrollan en las dos partes de esta obra, de un modo perfectamente distinto y sepa­rado.

En la primera parte, en efecto, asis­timos a la juventud de Lanzarote, hijo del rey Pant y de la reina Clavina, que después de muertos sus padres es criado por una hada marina (de donde el sobrenombre de «del Lago»), sin que él sepa nada de su fa­milia. El hada le promete revelarle el nombre de sus padres el día que dé muerte a «Isveret de la bella selva», acérrimo ene­migo suyo. Ya adulto, Lanzarote entra final­mente en el mundo y corre una serie de aventuras. Mata en duelo al héroe Galagandreis, con cuya hija se casa. Continúa su viaje sin su mujer y mata a un sinfín de valerosos caballeros cuyas próximas parien­tes se enamoran siempre de él. Por fin llega a la corte del rey Artús, y allí da muerte a Isverét, el enemigo del hada. La hija de Isveret se enamora de él, y ambos se casan luego que Lanzarote sabe su verdadero nom­bre. Así llegamos a la segunda parte, la cual nos transporta de lleno al ciclo artusiano.

El rey Valerin quiere raptar la es­posa de Artús, Ginover (Ginebra). Lanzarote liberta a la reina, pero a su vez se enamora de ella y llega a ser su amante. Alrededor de esta historia de amor entre Lanzarote y Ginebra se enlazan otras nume­rosas aventuras del caballero «feliz entre las mujeres» («wipselige»). Lanzarote li­berta a una doncella de un dragón; Lanza- rote logra el amor de la reina Pluris, la cual quisiera retenerlo junto a ella, pero él huye de sus brazos mientras la fiel Iblis, su verdadera esposa, se pone una capa que revela su virtud, ya que sólo puede ponérsela aquella mujer que nunca naya sido infiel a su esposo. El valor esté­tico del poema es mediocre; el autor, ecle­siástico de Turgovia, refiere lo que encuen­tra en las fuentes de que dispone. Pero tiene interés para la historia de la literatura caba­lleresca. En 1845 se publicó una edición crítica de esta obra a cargo de K. A. Hahn.

G. Gurrdolf