Lamia, John Keats

Poemita en dísticos de John Keats (1795-1821), publicado en 1820. Lamia es una maga de cuerpo de serpiente y ca­beza de mujer, a la que Mercurio, en pago de un precioso servicio que de ella ha reci­bido, transforma en una joven bellísima, transportándola a un bosque cercano a Corinto, por donde un joven griego, a quien Lamia ama perdidamente, Lycius, pasa para volver a la ciudad. Al verla Lycius se ena­mora inmediatamente de la muchacha y se la lleva a Corinto, donde ambos se van a vivir a un maravilloso palacio creado por las artes mágicas de Lamia. Allí son felices hasta que Lycius, impulsado por la ambi­ción, quiere mostrar su mujer a todos y organiza para esta ocasión un gran festín de boda. Entre otros asiste al festín Apollonius, preceptor de Lycius, el cual reconoce el poder mágico de Lamia. Este poder se desvanece apenas descubierto: Lamia des­aparece y Lycius muere de dolor. Este bre­ve poema, que junto con Endimión (v.) e Hiperión (v.) forma el grupo de composi­ciones más ambiciosas de Keats, señala un período de transición en su arte.

Las im­perfecciones y los tanteos que cabe encon­trar en Endimión, publicado un año antes, están en gran parte superados, y, a pesar de tratarse de una obra tan rica en imá­genes exuberantes y resplandecientes de vi­vos colores, el poeta tiende a una propor­ción y una sobriedad de fantasía que faltan en las obras anteriores. Asimismo, la artificiosidad y la redundancia del lenguaje es­tán en gran parte corregidas, aunque Keats no alcanza todavía la clásica perfección de sus obras maestras, y especialmente de las Odas (v.). En el metro, en el estilo, al igual que en la construcción de este poema, se percibe claramente el influjo de las Fábulas antiguas y modernas (v.) de Dryden. En el significado alegórico, Lamia personifica la belleza, Lycius el sentimiento; a ambos se contrapone Apollonius, la razón que lo exa­mina y diseca todo, destruyendo la magia que la belleza crea a su alrededor y que sólo el sentimiento sabe comprender, ha­ciendo de ella la esencia de su propia vida. Una vez más Keats revela en esta obra su aspiración hacia la belleza, entendida como vida intuitiva del espíritu, como modo de existir, aunque esta concepción suya no pudo, a causa de la prematura muerte del poeta, alcanzar la estructura de una visión filosófica, si bien el poema es delicadí­simo.

S. Rosati