Laberinto del Amor, Otto Julius Bierbaum

[Irrgarten der Liebe]. Colección de poesías del escritor alemán Otto Julius Bierbaum (1865-1910), publicada en 1901, junto con toda su pro­ducción de 1885-1900. «Es verdaderamente viva solamente aquella poesía que interesa todas las formas de la vida diaria»; ésta es la poética de Bierbaum, el cual no aspira a despertar admiración, sino a darse a los hombres; la esencia de la lírica es para él una «virtud donadora». Aunque sus poe­sías sean, según su deseo, «un regalo para todos», y haya también entre ellas muchas en que predomina un tono ligero, Bierbaum no es un poeta popular: la técnica del ver­so es hábil, el ritmo amplio, la melodía sentida, la palabra cincelada. Sentimos que un tono anacreóntico sostiene la poesía. En este volumen se incluye una primera colec­ción, Poesías vividas [Erlebte Gedichte] de 1892, y una segunda titulada, según el estilo de los «Minnesänger», Tomad, muje­res, esta guirnalda [Nehmt, Frauen, diesen Kranz] de 1894. Es la parte dedicada a la galantería graciosa.

Eros pasa en un carro de conchas, entre dulces damitas vestidas de terciopelo, no muy distintas de las pastorcillas; hay camas con dosel, guirnaldas de rosas y fáciles poesías de tipo galante: «Azul está el cielo, el tiempo hermoso/se­ñora, vamos a pasear. / Ella consiente, y en el florido mayo, / salimos juntos y na­vegamos como/barcas de primavera». Tal predilección por la poesía galante no im­pide sin embargo que en otros poemas se perciba la influencia atenuada de Liliencron y de Goethe; hay también una poe­sía dedicada a Nietzsche y a Dostoievski a los cuales Bierbaum admira como a los mayores poetas de su tiempo, aunque no comprenda el «más allá del bien y del mal» sino en el campo de los fáciles placeres. Para los temas ligeros sabe encontrar formas per­fectas; su estilo alcanza una expresión com­pleta en el pequeño cuento, en la alegoría, en el tono de leyenda, donde sabe crear aquella atmósfera transparente que, en su opinión, puede hacerlo ver «todo a través de un velo, por lo que puede incluso ha­blarse de sensualidad sentimental. Se llega de esta manera al crepuscularismo de la conocida canción «Oft in der stillen Nacht» («A menudo en la noche silenciosa») y del boceto Abendlied.

G. Noulian