Tragedia del poeta español Francisco Martínez de la Rosa (1789-1862), publicada en 1814. El autor, alterando parcialmente los hechos, dramatiza un episodio de la guerra de los «comuneros» de Castilla que se rebelaron contra Carlos V.
La viuda de Padilla es doña María Pacheco, quien después de la muerte de Juan Padilla, jefe del ejército de los «comuneros», alzados contra el centralismo austríaco, se encierra en el alcázar de Toledo con su fiel Mendoza, que la aconseja y la guía. Impulsada por ciega exaltación contra la tiranía, incita a la población de Toledo a resistir a las tropas realistas que hace tiempo asedian la ciudad. La situación es desesperada, y hasta el propio suegro de María, Pedro López de Padilla, aconseja la capitulación para evitar una matanza inútil. Mas para María la rendición sería una traición a la memoria de su marido, y está decidida. Pero cuando incluso el fiel Mendoza, que la ha secundado siempre, asustado por la rebelión de los jefes militares, intenta persuadir a la viuda para que se rinda, la heroica dama, comprendiendo la inutilidad del esfuerzo, antes que darse por vencida se mata.
La tragedia, romántica en su concepción, clásica por la sobriedad de los caracteres, revela la imitación de Alfieri, declarada, desde luego, por el mismo autor; y el espíritu de Alfieri se halla no sólo en el imperio de las pasiones cívicas que agita a los personajes y los eleva a símbolos de libertad y de justicia, sino en las propias intenciones políticas, que anacrónicamente cargan un episodio histórico con un significado constitucional que no podía tener.
M. L. Bonelli
Menos cuidada y armónica que el Pe- layo de Quintana, la tragedia de Martínez de la Rosa la sobrepuja en fuego, pasión y viveza de la acción y efectismo del desenlace, que revelan al prerromántico en esta obra de grandeza política, de sacrificio de libertad, de almas sedientas de justicia, ornadas de uva dignidad más de pundonor español que de estoicismo clásico. (A. Valbuena Prat)