[La princesse de Cléves]. Novela de Marie-Madeleine de La Fayette (1634-1696), publicada en 1678. En los últimos años del reinado de Enrique II, llega a la corte mademoiselle de Chartres, bellísima y virtuosa. El príncipe de Cléves pide su mano; ella acepta por las insistencias de su madre, pero declarándole que no siente por él verdadero amor. Tal sentimiento lo despierta en ella el príncipe de Nemours; la joven se da cuenta de ello lentamente, mientras la asedia la delicada asiduidad del hombre, y principalmente cuando advierte que va experimentando unos celos ardientes a causa de otra mujer.
A la muerte de su madre, que velaba por ella, quisiera abandonar la corte, pero su esposo no se lo permite; entonces ella recurre a un remedio extremo: sin decir de quién se trata le confiesa su sentimiento, al cual está decidida a resistir, pidiendo su ayuda para lograrlo. Cléves aprecia su sinceridad, pero sufre intensamente; quisiera saber quién es el afortunado, acaba por saberlo y sospecha que su mujer no le haya contado toda la verdad.
Manda vigilar a Nemours, mientras su mujer se encuentra sola en el campo, y se entera que por dos veces el galán entró en el parque de su castillo. Al creerse traicionado, se pone enfermo y muere, no sin antes haberle jurado su esposa que nunca faltó a su deber. Viuda, podría casarse con su amado; pero rehúsa firmemente. No puede olvidar que fue él la causa de la muerte de su marido; además teme el mayor dolor, no teniendo mucha confianza en el corazón del joven, que a lo mejor solamente los obstáculos hicieron constante hasta aquel día. Y se encierra en una vida de piedad. Es la primera novela psicológica y moderna.
El fondo brillante de la corte le da cierto aire de mundanidad mientras algunos cuentos ajenos a la historia la hacen algo pesada; en su parte esencial es completamente nueva, lejos de la idealización de la novela pastoril y de la intriga mecánica de la heroico galante. Es más bien la materia de la tragedia —-voluntad corneliana y ternura de amor raciniana — transportada a la novela, lo que le presta una nueva dignidad, tomando el tono y la lúcida intensidad del clasicismo. El análisis, a veces de una grata morosidad, tiene una agudeza delicada; la confesión al marido, tan discutida por los contemporáneos, constituye una aguda audacia.
El pesimismo de la conclusión parece deberse a la influencia^ de La Rochefoucauld, el amargo autor de las Máximas (v.), amigo de la escritora. El libro está muy cerca de nosotros también por su tema -singularmente actual: el drama de la pareja legítima, el íntimo sufrimiento del marido que ama apasionadamente a su mujer, a la que todavía no ha conquistado, son novedades llamadas a llenar parte de la moderna literatura novelesca y dramática.
V. Lugli
Es una tragedia de Racine en prosa. (Faguet)
La Princesa de Cléves señala un progreso: es la trasposición de lo trágico de Corneille a la novela. La precisión del análisis, la altiva energía de las almas, la concepción del amor virtuoso y la victoria del honor sobre el amor, todo aproxima La Princesa de Cléves a la obra de Corneille. Incluso el tema: es Polyeuctes sin la religión. (Lanson)
…La primera novela humana, la primera novela en que el autor expresó mayor número de cosas que las que creía decir, ya que en lugar de atenerse a una pura ficción, en lugar de pintar sentimientos imaginarios y sucesos sorprendentes, nos confía algo de la vida, de su vida. (J. Chardonne)
La Princesa de Cléves se alza en el cielo literario transparente y desnuda. Lo patético escondido, la piedad del amor y su nobleza resplandecen en la ignorancia, inocencia y silencio que favorecen el amor culpable. (Fernandez)

