Comedia de Aristófanes (hacia 450-385 a. de C.), estrenada en Atenas en 421, cuando la primera fase de la guerra del Peloponeso estaba a punto de terminar con la paz llamada de Nicias. Se contaba, una fabulita de un escarabajo que había conseguido volar hasta el Olimpo y poner sus huevos en el regazo de Júpiter.
Y precisamente de un enorme escarabajo se sirve el héroe de la comedia, el campesino ático Trigeo, para visitar a los dioses, y ver si consigue encontrar la paz, que^ permanecía oculta para los mortales, hacía ya tanto tiempo.
Helo, pues, elevarse desde el techo de su casa, con su extraña cabalgadura, no sin recomendar, burlando la ilusión escénica, a los maquinistas del teatro encargados de las garruchas, que tengan cuidado y no lo suelten antes de tiempo y lo estrellen contra el suelo. Desembarca de este modo al otro lado de la escena, ante el palacio de Júpiter,
pero no encuentra a los dioses, los cuales enojados por las continuas peleas de los griegos, han volado a lo más profundo de los cielos. Sólo Hermes (Mercurio) se ha quedado para custodiar la casa donde Pólemos (la Guerra), después de haber desterrado a Irene (la Paz) a una caverna próxima, fanfarronea y se dispone a machacar en un mortero las ciudades griegas.
Pero falta la mano de mortero para efectuar la operación, esto es, dejando aparte alegorías, han muerto los principales promotores de la guerra: Cleón en Atenas y Brasida en Esparta. Por lo que Trigeo recobra los ánimos, y ablandando con regalos y promesas de sacrificios al bonachón de Hermes, se dispone a liberar a Irene.
Entra mientras tanto a ayudarle el coro, compuesto de labriegos áticos; y juntos, después de quitar los obstáculos de la boca de la caverna, sacan tres monigotes que representan a Irene (la Paz), Opora (la abundancia de los frutos otoñales, una especie de Pomona) y Teoría (que simboliza la alegría de las fiestas pacíficas).
En toda esta escena, entre chistes bufonescos y alegorías políticas, se afirma con acentos sinceros un motivo que no es raro en el teatro de Aristófanes: el amor al campo. Éste viene dado por los recuerdos nostálgicos de Trigeo y del coro, quienes ansían que cesen las hostilidades y los restituyan a sus campos. Y aun cuando las imágenes de la vida agreste en boca de los labriegos, que no renuncian al vigoroso realismo de su lenguaje, carezcan de todo sentimentalismo romántico, con todo, se imprimen en nuestra memoria con rasgos de fresca poesía.
Menos feliz es la segunda parte del argumento, que sigue, en una serie de escenas caricaturescas, los procedimientos tradicionales de la comedia popular, al representar el regreso de Trigeo a su casa, los honores que le son tributados y sus alegres bodas con Opora, que terminan con el indispensable banquete y el canto de Himeneo. [Trad. española por Federico Baráibar y Zumárraga en Comedias de Aristófanes, tomo II (Madrid, 1880; última edición, 1942), y de R. Martínez Lafuente en Comedias, tomo II (Valencia, 1916)]. A. Brambilla
Aristófanes vivió en la polis y Porpolis. (Rostagni)

