El Pavo Real Blanco, Herbert Lawrence

[The white Peacock]. Novela del gran narrador inglés Herbert Lawrence (1885-1930), publicada en 1911.

Entre estanques y bosques, en el valle del Nethermere, resonante en un tiempo con el trabajo de las industrias y ahora caído en un desolado abandono, el joven Cyril, que apenas si ha terminado sus estudios, vive con su madre y su hermana Letty, criatura llena de vida, pero caprichosa e incapaz de llegar a una verdadera solidez moral; su gran amigo es Jorge, un campe­sino burdo pero inteligente, el cual, care­ciendo de normas y de limitaciones, entien­de inmediatamente el sentido íntimo de las cosas.

Jorge tiene una hermana maestra, Emilia, la que atrae a Cyril con su inteli­gencia y su gracia a la vez que le asusta con su exuberancia pasional que la acom­paña como una «nube de dolor». Jorge está enamorado de Letty y nota que, uniéndose a ella, podría creer en sí mismo y afrontar una nueva vida que no tiene el valor de afrontar solo; Letty se siente atraída por la vitalidad de Jorge, que la turba y la con­mueve, pero hay también otro hombre que la ama, el rico y refinado Leslie, que puede satisfacer mejor su deseo de lujo y de bien­estar: ella acepta el noviazgo con Leslie, encerrándose «en una pequeña tienda de pensamientos y fantasías presentes».

Jorge sufre por ello profundamente, trata de re­cobrar su amor, pero su íntima timidez le impide imponerse con la violencia, tal vez afrentando por ello su desdén y su des­precio y, para salvar sus propios sentimien­tos, termina por perder a la mujer que ama. Se casa entonces con la prima Meg, bella con dulzura sensual, la cual, sin embargo, apenas es madre, se encierra por completo en la pasión por los hijos, alejándose cada vez más del marido; éste, para consolarse, se da sucesivamente al chalaneo de caba­llos, con el que se enriquece, a la bebida, y por fin al socialismo.

Todos han atrave­sado ya el «luminoso mar de la juventud» y abandonan el valle del Nethermere, «cu­yas aguas y cuyos bosques se destilaban en la esencia de sus propias venas»; pero después de algún tiempo, Letty y Jorge vuelven y se encuentran de nuevo; sienten ambos que solamente juntos habrían po­dido hallar la plenitud de la vida, pero ya es tarde: Letty pertenece a sus hijos, y ha llegado al punto de su vida en el que la mujer decide vivir sólo para los demás, liberándose de este modo de la responsa­bilidad de sí misma.

Pero  Jorge, que no puede consolarse de haberla perdido, cae cada vez más bajo, por la pendiente de la embriaguez y del abandono, y termina refu­giándose, cuando ya no es sino una sombra de sí mismo, junto a su hermana Emilia, que halló su equilibrio casándose con Tom Reshaw, hombre sencillo y sereno.

Es la primera novela con que Lawrence se impuso a la atención del público, y vemos cómo en ella, aunque tan sólo indicados, se en­cuentran los motivos de sus novelas más maduras: la importancia de los lazos físicos entre hombre y mujer, la lucha contra las convenciones y contra la falsa espirituali­dad que anquilosa las virtudes elementales del instinto.

Un portavoz de tales ideas es, en la novela, el montero de Nethermere, Annable, que arruinado por una mujer «llena de alma», a la que compara con un insípido pavo real blanco, con la que se ha casado porque le atraía físicamente, para rechazarla después con su incomprensión y su desprecio, ha caído por reacción en el extremo de un cínico y completo materia­lismo. La poesía de la obra reside en su clima, a veces mágicamente agitado, y en el sentido pánico de la naturaleza y de las aventuras.

A. P. Marchesini