La Nave, Gabriele D’Annunzio

Tragedia en tres episodios y un prólogo, en verso, de Gabriele D’Annunzio (1863-1938), representada en 1908 y pu­blicada en el mismo año.

La ideología superhumana tan absurda en la esquemática claridad del reciente Más que el amor (v.), da también el tema y el tono a esta tra­gedia; sobre el fondo heroico de la fun­dación de Venecia, lujosa y magnífica ciu­dad para el poeta del Fuego (v.), pone en escena un superhombre, Marco Grático, y una supermujer, Basiliola Faledra (v.), se­mejante ésta a la Pantea del Sueño de un ocaso de Otoño (v.) y a la Comnena de Gloria (v.). Sedienta de venganza por el padre y los cuatro hermanos, a los que Marco sacó los ojos, Basiliola, que sólo dis­pone de sus armas de mujer, excita cuanto puede su poder de seducción para atraer hacia sí al hombre odiado; hasta que con­vertida también en la amante del hermano de Marco, el obispo Sergio, incita a ambos a una feroz batalla, en la que Sergio su­cumbe.

Habiéndose librado así del encanto mortal, Marco parte al fin a conquistar la soñada gloria en el mar; mientras Basiliola se libra de un más humillante castigo, ma­tándose, como la Mila (v.) de la Hija de lorio (v.), sobre la llama simbólica. Todos los peores defectos de D’Annunzio se encuentran reunidos en los sonoros endeca­sílabos de esta tragedia, sumergidos en una onda periódica aún más abundante, que predomina sobre el ritmo endecasílabo, has­ta tal punto que la última palabra de cada verso está a veces truncada en una clara función del período sintáctico forma­do por un conjunto de versos; llena además de una vacua grandilocuencia, que inventa exprofeso e imagina ocasiones para exhi­birse, como auténtica oratoria, en los dis­cursos al pueblo de Marco, de Basiliola y de otros.

Tal grandilocuencia se ejercita además en las invenciones, en las imáge­nes; especialmente en el tema de la Supermujer, comparada, en continuas amplifica­ciones, a Biblis, Mirra, Pasífae, Dalila, Je­zabel, Hogla y a la diosa de los misterios orgiásticos, Dione. El tema innato de la cruel voluptuosidad da lugar a una escena casi cómica, en la que los prisioneros de la Fossa Fuia, locos por ella, imploran co­mo postrer deseo ser matados por su mano; y Basiliola siente una horrible exaltación al ejecutar la orden. En esta escena, sobre todo, la sensación de hallarse ante sentimientos de cartón-piedra hace pensar en la hinchazón del melodrama; la obra es, real­mente, un triunfo del mal gusto.

Mejores acentos tiene la debilidad del Superhombre Marco, puesto en el trance de tener que libertarse de la mujer que le esclaviza, para poder alcanzar la gloria. En cuanto a la parte heroica de la tragedia, se reduce a la misión naval de Marco, «Arma la prora e salpa verso il Mondo» («Arma la proa y zarpa rumbo al Mundo»), y a la oda ante­puesta al volumen, con aquel verso no menos ^ famoso y altisonante: «Fa di tutti gli Oceani il Mare Nostro» («Haz de todos los océanos el Mar Nuestro»). Además de la genérica instigación imperialista y ma­rítima, puede decirse, igual que de la in­citación africana de Más que el amor [Piu che Vamore] que su escasa concreción como palabra poética no es óbice para que nazca de un sentimiento auténtico y sentido por el poeta; y que trataba de excitar la con­ciencia naval del país, lo comprueban sus antiguos artículos marineros de la Armada de Italia y de las Odas navales.

D. Mattalía