La Mariposa que Voló Sobre el Mar, Jacinto Benavente

Comedia en tres actos y en prosa del dramaturgo español Jacinto Benavente (1886-1954), estrenada en el Teatro Fontalba de Madrid el 22 de diciembre de 1926. Su autor se la dedicó a la gran actriz que la estrenó, Margarita Xingú, con unas pa­labras muy sentidas.

La protagonista, Gilberta, es la amante de un multimillonario, Simpson, que costea con largueza su afán de triunfar en la escena como actriz; para descansar de los sinsabores de un gran fracaso teatral, emprenden un viaje por el Mediterráneo llevando con ellos a los superficiales amigos que les rodean en Pa­rís. Entre tanta gente como vive y dis­fruta gracias al millonario enamorado, va un joven que se lo debe todo en la vida, Félix, leal, honrado, agradecido, y del cual se ha enamorado Gilberta porque es, pre­cisamente, lo imposible en su vida. Simp­son; el autor teatral que escribe para Gilberta; un amigo que va en la excursión, y que es quien le advierte del peligro del amor de la actriz, a Félix, todos acu­san estar enterados de ese amor; pero Félix, un tanto asediado por Gilberta, ase­gura a ésta que por nada del mundo se­ría él ingrato y traidor para su protector. Gilberta se transforma, y acaso, como pien­san todos, sea éste un nuevo aspecto de su frivolidad. En un diálogo, el último, que ella mantiene con su amado irreductible, le recuerda que en un ramo de limonero que llevaron a bordo desde Taormina, vino tam­bién una mariposa; aunque quisieron re­tenerla, aquella mariposa huyó, voló sobre el mar, ¡atreviéndose a cruzarlo! Pocos momentos después, Gilberta se arroja al mar, como la mariposa, desesperada de no encontrar en Félix otra decisión que la de permanecer fiel a Simpson.

El diálogo, co­mo todos los de Benavente, es agudo, ace­rado muchas veces; pero fácil, grato, lige­ro y, como a Gilberta le reprochan sus amigos, superficial. Pero delicadamente su­perficial, con una breve nota, a veces, de emoción fugitiva.

C. Conde