La Mariposa, Narcís Oller

[La papallona]. Nove­la del escritor catalán Narcís Oller (1846- 1930), publicada en 1882. Narra los desgra­ciados amores del estudiante Lluís Olive­ras con la modistilla Toneta Camps. Lluís, nacido en Ripoll, estudia Derecho en Bar­celona y se hospeda en la pensión de doña Pepa. Pronto su ingenio y su infantil es­pontaneidad le ganan la simpatía de todos los que la frecuentan. Cierto día, doña Pepa, por mediación de Madrona, contrata a Toneta, modistilla huérfana, para la cuál Madrona es como una madre. Lluís se al­boroza al descubrir a la recién llegada, que irá todos los lunes a la pensión. A los pocos días, como es un muchacho voluble y enamoradizo, la requiere de amores. To­neta, llevada por una elemental precaución y por su circunspecta honestidad, finge no hacerle caso, pero, ante la insistencia de Lluís, acaba rindiéndose. Al poco lo ve flirteando con otra muchacha; Toneta se enfada con Lluís, pero éste se defiende con galanura y pronto se reconcilian. Acto se­guido, en un rapto de sensualismo y estan­do solos en la pensión, Lluís abusa de ella.

El estudiante promete escribirle, pero le disuade una carta de un compañero de pensión que le cuenta upa terrible escena habida entre doña Pepa y Madrona en la que ésta exigió que Lluís reparase, con el consiguiente matrimonio, la infamia que había cometido. Fruto de la caída de Toneta, nace un niño. Miquel Castellfort, pro­tector generoso de Madrona, ayuda a man­tenerlo. Entretanto, Toneta contrae una en­fermedad cardíaca. Ya moribunda confía aún en la vuelta de Lluís, de quien nada sabe. Pero casualmente lo encuentra en la calle la esposa de Miquel Castellfort, y, valiéndose de una añagaza, lo obliga a su­bir junto al lecho de Toneta, donde, emo­cionado y arrepentido, contrae matrimonio antes de que expire la enferma. Esta obra es una de las más populares de Oller.

Fue traducida al francés en 1886 por Albert Savine, y para dicha versión Émile Zola escribió una elogiosa carta-prólogo. Exis­ten otras versiones en castellano, ruso, ita­liano y holandés. Como en otras novelas, la atención del autor se centra en el es­tudio del personaje principal (Oleguer en L’escanya-pobres o Gil Foix en Le febre d’or), en este caso Lluís. Sin prisas, do­minando el diálogo y la técnica narrativa, va tomando cuerpo la figura de Lluís, mez­cla de inconsciente y de sentimental, que a todas jura amor eterno, pero que, en rea­lidad, es una mariposa que revolotea sin rumbo. Se ha hablado de influencias. Sin duda existen, pues Oller universalizó la novela catalana al ponerse en contacto con las corrientes europeas de su tiempo. Pero, como ha notado agudamente un crítico, Oller está más cerca de Alarcón, Valera y Clarín que de Daudet, Zola o Goncourt. Su naturalismo es moderadamente realis­ta, sin llegar a lo prolijo y grosero. En el fondo de sus obras existe una moraleja inconsciente, que lo relaciona con los ya mencionados novelistas castellanos del si­glo XIX. Pero el creador de la novela ca­talana moderna poseyó suficiente persona­lidad e independencia para no ser nunca un imitador o un epígono.

A. Manent