[La marche nuptiale]. Drama en cuatro actos de Henri Bataille (1872-1922), estrenado en París en 1905. Una muchacha que lleva uno de los nombres más hermosos de la aristocracia francesa, Gracia de Plessans, en la soledad de su vida provinciana se ha enamorado de la bondad tímida y casi infantil de su maestro de piano, Claudio Morillot, y ha soñado, en místico anhelo de devoción, en entregársele ante el mundo, dirigiéndose con él al altar entre las notas triunfales de aquella Marcha nupcial de Mendelssohn, que tantas veces han tocado juntos. Ante la oposición inexorable de su familia, renuncia a todo y huye con él a París, donde viven con el modesto empleo conseguido por Claudio gracias al marido de otra compañera de colegio, Rogelio Lechatellier. Pero la vida en la gran ciudad es dura y se encarga muy pronto de demostrar a Gracia la debilidad de Claudio, que, para procurarle algunas comodidades, incluso llega a cometer una mala acción. Los velos caen uno tras otro; pero Gracia permanece en su sitio hasta que, tras una estancia en el castillo de Lechatellier, donde lentamente ha sentido insinuarse en su corazón el amor tierno y generoso de Rogelio, advirtiendo la maternidad que le liga aún más estrechamente a Claudio, se mata en su pobre habitación. El drama, considerado como la obra maestra de Bataille, da la medida de su arte. Gracia es el prototipo de las figuras femeninas en cuya representación destacaba: criaturas patéticas y ardientes, cuya vida espiritual no supera la esfera de su aguda sensibilidad, lanzadas por la fantasía al camino del sueño, y que se deshacen al primer choque con la realidad.
E. C. Valla

