[La Gerusalemme conquistata] Poema épico en veinticuatro cantos, de Torquato Tasso (1544-1595), compuesto entre 1587 y 1592 y publicado en 1593. Es una refundición de la Jerusalén libertada (v.), a la que el poeta se entregó, cuando, por las objeciones de los revisores y más aún por sus propios escrúpulos religiosos y literarios, se convenció de no haber logrado el intento de escribir aquel poema épico, que había esbozado en sus tres discursos juveniles, Discursos sobre el arte poética (refundidos por él mismo, a la vez que el poema, en los seis Discursos acerca del poema heroico v.) y en el cual la severa epopeya historicorreligiosa se mezclaba con elementos de la poesía novelesca caros al gusto de la época.
La trama es sustancialmente la misma que la de la Jerusalén libertada, pero Tasso se preocupó de dar mayor realce a la acción principal, la conquista de Jerusalén, que en la Libertada podía parecer sacrificada al desarrollo de los episodios y más aún al espíritu de éstos, los cuales contrastaban, por su asunto, con el intento general de la obra. Por esto, Armida (v.) sigue siendo en la Conquistada la seductora demoníaca, pero desaparece del poema la representación de su drama, la desesperación por la partida de Rinaldo (v.), su intento de vengarse de su amado, y su reconciliación con él: aquí es encadenada por los caballeros que liberan a Rinaldo en el monte mismo donde se levantaba su palacio y allí la abandonan. También está suprimido el episodio de Herminia (v.) entre los pastores, como poco conveniente a la dignidad de la epopeya, y el de Olindo y Sofronia (v.) por el ardiente erotismo de algunos pasajes.
En cambio, adquiere mayor desarrollo la descripción de las vicisitudes de la guerra y de los lugares que le sirven de teatro, debido al propósito del poeta de dar numerosas noticias sobre la santa empresa ateniéndose más estrictamente a la historia que en la Libertada y por el de rivalizar con los modelos consagrados de la epopeya, Homero y Virgilio, contraponiendo personaje a personaje, episodio a episodio, refundiendo, por ejemplo, el personaje de Argante (v.) sobre el modelo del del Héctor (v.) homérico; y el de Solimán (v.) sobre el del Mesencio (v.) virgiliano, introduciendo una batalla junto a las naves cristianas, porque en la Ilíada existe un episodio parecido. (Incluso en el número de sus cantos, o sea, 24, la Conquistada quiere parecerse a una nueva Ilíada). Sobre todo, el poeta procura subrayar el carácter religioso de la obra, atribuyendo a sus personajes actos de piedad ejemplar, e introduciendo (y aquí están quizás los acentos más originales) pasajes en los que puede manifestarse más abiertamente su nueva inspiración religiosa, como, por ejemplo, en el canto de los cristianos expulsados de Jerusalén, que desarrolla motivos de los Salmos (v.).
Un carácter particular resulta en la Conquistada de las frecuentes digresiones genealógicas e históricas: mientras que en la Libertada, dedicada a Alfonso de Este, sólo es celebrada por el poeta la casa de Este, en la Conquistada, dedicada al cardenal Cintio Aldobrandini, sobrino del Pontífice, todas las familias reinantes e innumerables familias nobles de Italia son recordadas y glorificadas. Nacida del propósito de reforma de un poema, del cual Tasso, precozmente envejecido por la desdicha, se sentía ahora desprendido, y no de una actual inspiración poética, la Jerusalén conquistada no podía ser una obra vital; pero no le faltan acentos de poesía nueva y auténtica, que los lectores han olvidado por la fama que del poema se ha conservado a través de los siglos.
M. Fubini

