La Importancia de Llamarse Ernesto, Oscar Wilde

[The Importance of Being Earnest]. Comedia en tres actos de Oscar Wilde (1854-1900), la cual, estrenada en Londres en 1895, colocó al autor en un puesto de primera línea en la historia del teatro humorístico inglés, al lado de Congrave y de Sheridan. Es la única comedia que satis­fizo por completo al autor; fue acogida con el unánime consentimiento del público y de los críticos, quienes declararon que nunca Inglaterra había reído tanto. Hay en el tí­tulo un equívoco debido a la identidad de pronunciación en inglés de las palabras «se­rio» y «Ernesto», de modo que se podría también entender: «La importancia de ser serio».

Ernesto, en efecto, es el nombre que John Worthing está obligado a tomar para lograr el amor de Gwendolen Fairfax. Por otra parte, su amigo Algernon Moncrieff, enamorado de Cecily Gardew, la bella pu­pila de John, se hace pasar por un hermano mala cabeza de éste, hermano que en rea­lidad no existe, sino que ha sido inventado por John en el curso de sus embrollos amo­rosos. Cuando John se ve obligado a decla­rar que jamás ha tenido hermanos y no puede ya continuar fingiendo que se llama Ernesto, los acontecimientos parecen precipitarse para los dos amigos; pero por un cambio imprevisto en el curso de los acon­tecimientos, se descubre que Algernon y John, son realmente hermanos y que el verdadero nombre de bautismo de John, es precisamente Ernesto. La comedia termina con el maravillado asombro de ambos, cuan­do se dan cuenta de no haber dicho la ver­dad en la única confesión de su vida que creían sincera, y con la alegría general por las triples bodas de Algernon con Cecily, Gwendolen con John, y Miss Prism (el ama de llaves de Cecily) con el reverendo Canon Chasuble.

El valor de la comedia, no reside tanto en la trama, cuanto en el intraducible humorismo del diálogo y en el juego de palabras y de hechos. Revela a un Wilde libre, no sólo de cualquier preocupación por el público, sino libre también de aquel preciosismo decadente que había caracte­rizado su producción anterior. Domina toda la acción, la alegría ligera y aguda que brota espontáneamente de las situaciones que se suceden rápidas y mudables. Consti­tuye el último capítulo feliz en la vida de Wilde, en el que su espíritu se mueve a sus anchas prodigando su humorismo en vísperas de la catástrofe. [Trad. española de Ricardo Baeza (Madrid, 1920)].

B. Schick