La Hostería Volante, Gilbert Keith Chesterton

[The Flying Inn], Novela de Gilbert Keith Chesterton (1874-1936), publicada en 1914. Él irlandés Patrick Dalroy, joven de excepcional ener­gía física y moral, regresa a Inglaterra tras haber realizado legendarias hazañas defen­diendo una pequeñísima potencia cristiana contra los turcos. Perteneció durante algún tiempo a la Marina Británica, pero la dejó en señal de protesta por la manera que te­nían los ingleses de tratar a su patria. Una vez en tierra, se dirige a casa de su viejo amigo Humphrey Pump, dueño de la posada de la «Vieja Nave», y allí se entera de que Lord Ivywood, el señor del condado, ha iniciado una campaña para suprimir todas las antiguas posadas inglesas, bajo la in­fluencia prohibicionista de un fanático mu­sulmán; todas las muestras de tabernas serán destruidas legalmente, y donde no haya muestra estará prohibido vender bebi­das alcohólicas. Aun vestido con su vistoso y exótico uniforme, Dalroy desarraiga el mástil en el que ondea la muestra de la «Vieja Nave» y, junto con Pump, que lleva un barrilete de ron y un queso, se da a la fuga.

Perseguidos siempre por los agentes del lord, los dos huyen, tropezando con nu­merosas aventuras, ya que en cada etapa hacen ilegalmente revivir una posada me­diante el sencillo expediente de volver a alzar la muestra, y en cada ocasión Dalroy improvisa y canta interminables canciones humorísticas. Entre tanto, Lady Juana Brett, pariente lejana de Ivywood, sigue con sim­patía y admiración las empresas de Dalroy, al que conoce desde su niñez y que a cada encuentro le produce la agradable sensación de una corriente de aire puro en la sofocante atmósfera de su ambiente aristocrático. Al fin, el pueblo, privado del consuelo de las honradas tabernas por la tiranía de Lord Ivywood, se subleva al mando de Dalroy, y todos se dirigen contra el castillo. El capi­tán da muerte, en duelo, al malvado conse­jero musulmán del lord; pero también está armado de una mandolina, y acompañándose con ella canta la más hermosa de sus can­ciones, que le proporciona la más deseada victoria, ya que al fin Lady Juana se une a él y juntos inician su nueva vida en un mundo «bello y esplendoroso como no lo hay ni nunca lo habrá para quienes denominan locura al valor, y superstición al amor».

El alma romántica de Chesterton se desahoga en esta novela, que él mismo, en su Auto­biografía, califica de «arlequinada». Des­borda el entusiasmo por el sano placer de beber y cantar, que se impone como una fuerza moral victoriosa contra cualquier constricción injusta e indigna, mientras que en Patrick revive aquel tipo de «puro loco» que es el protagonista de tantas obras de Chesterton. [Traducción española (Barcelo­na, 1942)].

F. Ballini