La Guirnalda de Julia, Julie-Lucine d’Angennes

[La Guirlande de Julie]. Obra poética en honor de Julie-Lucine d’Angennes (1607-1671). Es una de las obras a las que está vinculado un momento de la historia literaria de una época y que, con la perspectiva de los si­glos, no ofrecen más que alguna curiosidad biográfica o alguna referencia cultural so­bre el gusto de la época. Su importancia estriba en los acontecimientos que acom­pañaron a su génesis y formación. Charles de Saint-More, marqués y luego duque de Montausier, suspirando desde hacía muchos años por la hermosa Julie (hija primogéni­ta de la marquesa de Rambouillet, la cé­lebre Artenice, e ídolo de la sociedad pre­ciosista de Francia), pensó dedicarle un homenaje excepcional. Por excelentes y co­nocidos autores de la época — los «beaux esprits», entre los que destacan Chapelain, Collettet, Desmarets de Saint Sorlin, Racan, Scudéry, Tallemant des Réaux — hizo com­poner diversos madrigales, haciendo él mis­mo dieciséis. Cada poesía ilustra una flor, y todas las flores forman una bella guirnal­da que inmortalizará el nombre de la ama­da. La obra de miniaturistas y calígrafos recogió así en un precioso manuscrito las composiciones poéticas y los suspiros del galante marqués. Presentada en 1641 a Ju­lie, despertó un vivísimo interés social y, después de cuatro años, la pareja contrajo matrimonio. Poco tiene que ver esta obra con la auténtica poesía; no pasa de ser uno de tantos motivos preciosistas del siglo, si se exceptúa alguna delicada descripción de la criatura a la que se dirige con tanta in­tención.

C. Cordié