La Filosofía de lo Incondicionado, William Bart Hamilton

[The philosophy of Unconditioned]. Largo artículo publicado en la «Edinburgh Review» en 1829, que hizo de pronto céle­bre en todo el mundo a su autor, sir William Bart Hamilton (1788-1856). El ar­tículo, escrito en estilo claro y riguroso, es una viva crítica de las ideas expuestas por Víctor Cousin en un famoso curso de filo­sofía profesado en París durante el invierno de 1827-28. A través de Cousin, Hamilton ataca las teorías de Fichte y, especialmente, de Schelling, de las que precisamente Cou­sin se había hecho apóstol en Francia, estigmatizándolas como verdaderas aberracio­nes. Según Hamilton es un error sostener que lo absoluto pueda ser conocido y con­cebido; su noción no es más que la sen­cilla negación de lo condicionado, lo cual es lo único que puede ser conocido o con­cebido. «La intuición de lo absoluto es evi­dentemente fruto de una abstracción arbi­traria, de una imaginación que se engaña a sí misma». Nuestro conocimiento queda limitado a los fenómenos y es siempre re­lativo. Queda confinado a sectores delimi­tados de la realidad y sólo sabe pensar discursivamente desde unas premisas (acep­tadas como verdaderas más que por otra cosa por motivos prácticos de conducta mo­ral y religiosa) a sus consecuencias. Lo in­finito no está hecho para la mente huma­na; en rigor, nuestra razón no sabe decirnos siquiera si existe o no un infinito.

Sólo la fe religiosa nos lo hace hallar en la Di­vinidad. Los filósofos que sostienen lo con­trario, como Fichte y Schelling, según Ha­milton no son más que visionarios. Cousin que intenta fundir la metafísica postkantiana alemana con el racionalismo francés, iniciado por Descartes, en realidad no hace sino extremar hasta la última exageración los errores de una y otra corriente. Su eclecticismo, a pesar del indiscutido valor intelectual de su autor, puede considerarse un completo fracaso en el mundo de la filosofía. Esta crítica de Hamilton encontró favorable acogida en los ambientes filosófi­cos, especialmente ingleses y franceses. El mismo Víctor Cousin, después de haberla leído, se sintió obligado a contestar públi­camente a su autor, considerado por él como «el crítico filosófico más grande de Europa». Con las ideas de este ensayo, que fueron reanudadas y desarrolladas en otros ensayos posteriores, Hamilton representa el eslabón entre la escuela escocesa y el positivismo. Uno de los libros filosóficos más importan­tes de John Stuart Mili será precisamente el Examen de la filosofía de Sir William Hamilton [Examination. of Sir W. Hamilton’s Philosophy], publicado en 1865, al paso que Herbert Spencer se inspirará directa­mente en Hamilton para su famosa teoría del incognoscible.

A. Dell’Oro