Poema dramático del poeta polaco Juljusz Stowacki (1809-1849), publicado en París en 1834, que, sobre la trama de un imaginario atentado al Zar ruso refleja con profunda penetración el estado de ánimo de un exaltado generoso, angustiado por las desventuras de su patria oprimida, y decidido a sacrificar su propia vida para matar al Zar, pero retenido en el último momento por una íntima indecisión ante el delito.
El protagonista, Kordjan, quiere vengar a su pueblo oprimido suprimiendo al que considera máximo responsable o, por lo menos, máximo exponente de la tiranía extranjera a la cual está sometido. Consigue llegar armado y sin ser visto hasta la puerta de la habitación donde duerme el Zar, ignorante del peligro que corre. No le falta más que abrir la puerta y herir a la víctima. Pero precisamente en aquel momento decisivo le faltan sus fuerzas, y asaltado por los fantasmas de la imaginación y del miedo, duda, se desconcierta, cae sin sentido y es, por lo tanto, descubierto, arrestado y conducido, como loco, al manicomio. El poema tiene su origen en el antagonismo entre Stowacki y Mickiewicz, en su envidia por la gloria y la popularidad de éste y en su rencor por el ofensivo retrato que en los Antepasados (v.) hizo del segundo marido de su madre. Esta animosidad del poeta contra Mickiewicz encuentra su más completa expresión en el prólogo de Kordjan.
Por otra parte, el poema entra de lleno en el cuadro de las obras patrióticas de Stowacki. y está enlazado espiritualmente con Lambro (v.) y con Horsztynski, poemas todos ellos que expresan en formas y grados distintos los sentimientos del poeta hacia su desgraciada patria. Ello no obsta para que en él se reflejen también las principales características del espíritu slowackiano: su sentimiento de desolado abatimiento ante la vida, su pesimismo, su indecisión práctica, que no le permiten dar una forma concreta ni siquiera al ideal patriótico que es la base de la acción. El poema, aunque compuesto casi como un reto lanzado a su rival. Mickiewicz, está, en el fondo, construido sobre el modelo de los Antepasados de aquél (compárese sobre todo el monólogo de Kordjan en la cumbre del Monte Blanco con el monólogo de Conrado en los Ante- Visados). Este poema debía formar la primera parte de una trilogía que no fue jamás acabada. Desde el punto de vista artístico es una grande y hermosa afirmación de las elevadas cualidades dramáticas del poeta, de la potencia de su estilo y de la belleza de su lenguaje.
E. Damiani

