Konjiki Yasha, Ozaki Kōyō

[El demonio dorado]. Novela del escritor japonés Ozaki Kōyō (1867-1903), iniciada su publicación por en­tregas en 1897 en el diario «Yomiuri» e in­terrumpida seis años después por la muerte del autor; la última parte fue escrita y pu­blicada por su discípulo Oguri Fūyō. La obra fue adaptada a la escena y represen­tada muy a menudo en los teatros del nue­vo estilo.

El estudiante Hazama Kan-iki está prometido con Miya, y su noviazgo despier­ta gran envidia en todos por la belleza de Miya. Pero un día Miya se encuentra con Tomiyana, hijo de un riquísimo director de banco, que se enamora de ella, y Miya rompe su noviazgo con el estudiante, pre­firiendo ia riqueza al amor. El abandono sume a Kan-iki en la más negra desespe­ración; deja la escuela y se encierra en una oscura soledad donde, entre el deseo de venganza, la nostalgia do su perdido amor y el pensamiento de la muerte, madura en él una nueva concepción de la vida: la de que el dinero es fuente de todo poder. Do­minado por este sentimiento se convierte en asistente de un famoso usurero, odiado por todo el mundo y, hundiéndose en el embrutecimiento de este cruel oficio, con­sigue adormecer su dolor. El ideal de su vida ya sólo consiste en acumular dinero para, algún día, poder llevar a cabo su venganza, si bien su herida todavía sangra y en el fondo de su conciencia siente aversión por el oficio que desempeña.

Por su parte Miya, después de haberse casado con Tomíyama, a pesar de verse rodeada de todas las comodidades materiales, siente que su corazón ha quedado insatisfecho y que su amor por Kan-iki arde cada vez más intenso, especialmente cuando, después de cuatro años, tiene ocasión de volverle a ver. Incluso llega al punto de querer aban­donar todas sus riquezas para obtener su perdón. Mientras tanto, muerto su amo, Kan-iki ocupa su puesto, cada vez más decidido a conquistar la riqueza, y, com­pletamente absorbido por su decisión no se preocupa del amor. Pero cuando se entera por un amigo del estado de ánimo de Miya. arrepentida y triste, su corazón empieza a vacilar. Una noche, durante un sueño agi­tado, se le aparece Miya que trata de sui­cidarse y él con un beso la perdona. Final­mente. después de muchas vicisitudes. Kan-iki llega a comprender la tortura y la infe­licidad de Miya que continúa mandándole cartas y más cartas para expresarle sus sentimientos.

Y aquí termina la obra. Entre las épocas Meiji (1868-1911) y Taisho (1912- 1925). no hay otra novela que haya des­pertado en el público tan vivo interés. Ver­dadera obra maestra, a la cual el autor dedicó todos las fuerzas y el ingenio de los últimos años de su vida, el Konjiki Yasha tiene un valor no sólo literario, pues cada frase representa una joya, sino también psicológico, ya que el ambiente y los per­sonajes reflejan los caracteres de la época inmediatamente anterior al Japón moderno. También contribuyeron a darle popularidad las numerosas adaptaciones escénicas que se hicieron de es la novela. En cuanto al estilo es una fusión de elementos clásicos y populares, con indudables signos de in­fluencia europea.

Y. Kawamura.