Julio de Tarento, Johann Anton Leisewitz

[Julius von Ta­rentJ. Drama en cinco actos del escritor alemán Johann Anton Leisewitz (1752-1806), representado por primera vez en Berlín en 1776.

La acción se desarrolla en el siglo XV: Julio y Guido, hijos del príncipe de Tarento, aman a Blanca, a la que el prín­cipe, para cortar toda fuente de^ discordia entre los dos hermanos, ha recluido en un convento. Julio, primogénito y heredero del trono, es un sentimental apasionado que ama a Blanca con un amor auténtico y está dispuesto a sacrificar por ella trono y pa­tria, mientras que Guido considera su con­quista como un punto de honor; el uno es un hombre culto y tranquilo, el otro es fogoso, ambicioso y batallador. Cuando Ju­lio decide huir raptando a Blanca, que está enamorada de él, es sorprendido y muerto por su hermano. Blanca enloquece sobre el cadáver de su amado; el anciano padre perdona patéticamente a Guido, arrepen­tido de su delito y deseoso de expiación; pero debe hacer justicia: lo apuñala y se hace cartujo.

Este drama concurrió al pre­mio establecido para el teatro de Hamburgo por Schröder que lo juzgó así: «den­so de acción y bien dialogado, lleno de nervio y de gracia; revelador de un gran conocimiento de las pasiones, de una mente bien organizada, de una gran experiencia del corazón humano, en resumen, de un poeta de talento». Sin embargo no le con­cedió el premio. El público en cambio aco­gió la obra con entusiasmo mucho mayor que la premiada, Los gemelos, de Klinger. Julio de Tarento se resiente más de la in­fluencia de Lessing que de la de Shakes­peare; por su sustrato rousseauniano perte­nece al «Sturm und Drang» (v.) pero se deja sentir el influjo de la escuela de Gottinga en su tono sentimental y, sobre todo, en la forma delicada de describir la psicología de las monjas. La crítica de su tiempo le fue favorable, pero advirtiendo justamente el anacronismo de los caracte­res, como hizo Haller, y el excesivo liris­mo, como advierte Wieland.

G. F. Ajroldi