[Spielereieneiner Kaiserin]. Drama en cuatro actos, un prólogo y un epílogo de Max Dauthendey (1867-1918), publicado y estrenado en Munich en 1910. Cada acto tiene un título que corresponde a una fase de la vida íntima y amorosa de la protagonista, Catalina I de Rusia, en una interpretación de fuertes colores: «La mujer del dragón», «El almuerzo», «El pañuelo», «La cofia de viuda», «A la cabecera de la Emperatriz»; y antes del comienzo de cada acto unas observaciones cuidadosas dan el tono a figuras y escenas.
Después de haber escapado del asedio del Marienburg, Catalina, en 1702, se convierte en prisionera y querida de Menschikoff; pero éste ha de cederla al zar Pedro, que, perdidamente enamorado, se casa con ella. Sin embargo, más que la ambición ya tan fuerte en ella, la Zarina sigue sintiendo el amor caprichoso y salvaje que la vincula a Menschikoff, y su deliberada frialdad la exaspera. De este modo va luchando y vacilando entre el yugo de su amor y la necesidad de liberarse de él; unas veces no puede soportar la tiranía que su amante, aunque frío para con ella, ejerce sobre su persona, otras veces trata de inspirarle celos «jugando» con otros: un paje, que no aparece, y un conde francés; ambos caen víctimas de Menschikoff. Al morir Pedro, Menschikoff la hace coronar emperatriz y solamente en el último acto, en un apasionado diálogo en su cabecera, también Menschikoff confiesa su inmenso y fiel amor.
El drama no quiere ser una reconstrucción histórica, sino la representación viva de estados de ánimo y de caracteres. Las figuras de Catalina y Menschikoff son estrictamente rusas, de la Rusia del siglo XVII, más bien groseras y rústicas, y quedan puestas de relieve por el contraste con el conde francés civilizado y refinado. No hay derroche de personajes, ni abundancia de detalles: es perfecto el juego de fondo y de primer plano, y el diálogo tratado con pictórica habilidad.
G. F. Ajroldi

