Isleños, Eugenü Ivanovic Zamjatin

[Ostrovitjanje]. Bajo este título han sido publicadas dos narraciones del escritor ruso Eugenü Ivanovic Zamjatin (1884-1938), editadas en 1918. La primera narración da el título al volumen y es una sátira de la vida inglesa provinciana.

Kambi, joven honrado y virtuoso, se casa con una artista de variedades que lo traiciona con su principal, el abogado irlandés O’Kelly. El celo puritano del pastor Dawley revela la verdad a Kambi, que mata al abo­gado. La larga narración está impregnada del sentido irónico característico de las obras de Zamjatin. Los personajes están vigorosamente caracterizados por un símbo­lo particular de su individualidad: así los dientes de oro de Mr. Dewley, el «pince-nez» de su esposa, los sólidos zapatos de punta cuadrada de Kambi. La metódica vida in­glesa de provincias es comparada a una máquina que funciona perfectamente mien­tras no se introduzca en ella un cuerpo ex­traño. Esta aversión al excesivo racionalismo que llega a mecanizar la vida y a negar la libertad del espíritu, atrajo hacia Zamja­tin, ya apreciado escritor de la Rusia pre- revolucionaria, la hostilidad de la crítica soviética.

En la otra narración «La caverna» la sátira ya no social, sino humana adquiere un tono más doliente y profundo. La fábula se desarrolla en un hipotético San Petersburgo transformado en un desierto de hie­lo: los pocos hombres supervivientes se refugian, cubiertos de andrajos, en las ca­vernas y en la noche «vaga el mamut de trompa gris». Los dos protagonistas, Martin Martinic y Masa, empujados por el frío, van retirándose de una habitación a otra de su caverna; la última, el dormitorio, es un amasijo de animales puros e impuros; hay algún libro, algunos restos de comida, y en el centro el «dios de la caverna, corto de piernas, pequeño y enmohecido: la estufa de hierro». Cuando el último bocado se ha terminado, el último tizón se ha apagado, no queda más que el frasquito verde cuyo con­tenido sólo es suficiente para una sola per­sona. Masa lo arranca de las manos de su marido: «Mart, yo ya no existo, ya no soy yo… Mart, tú comprendes Mart». Y Mart comprende, se deja arrebatar el frasquito y sale en la noche donde espera encontrar la luna que Masa amaba tanto, pero donde solamente hay «nubes bajas y oscuras… y el paso gigantesco y pausado de algún supermamut».

Zamjatin, el más intelectual y refinado de los escritores soviéticos, en 1927 fue uno de los principales inspiradores del grupo de los «Hermanos Serapiones»; su mayor mérito consiste en haber contribuido de una manera eficaz al reajuste de la lite­ratura en el caos que siguió a la revolución bolchevique. Trad. italiana de Tito A. Spagnol y Marco Slonim con el título La ca­verna (Milán, 1935).

O. S. Resnevích