Drama del escritor inglés Arthur Wing Pinero (1855-1934), representado en 1901. La protagonista, Iris, es una joven viuda a la cual el marido había dejado una pingüe renta, a condición de que no contrajera segundas nupcias y se mantuviese fiel a su memoria. Pero ella es una mujer moderna, que no puede prescindir del dinero para sus exigencias de lujos y placeres, y que, al mismo tiempo, tiene un corazón romántico y afectivo que le hace sentir la necesidad del amor. Iris no sabe decidirse a rechazar la mano de Trenwith, un joven de grandes esperanzas, pero que necesitará luchar para conseguir una posición en la vida; ni a aceptar como marido a un maduro y riquísimo hombre de negocios, Maldonado, locamente enamorado de ella. Después de haber aceptado la proposición de Maldonado, pide un poco de tiempo para pasar secretamente unas semanas de embriaguez junto a los lagos lombardos con el joven Trenwith, que está a punto de partir para Colombia. Pero, mientras tanto, el abogado al cual el difunto marido de Iris había confiado la administración del patrimonio arriesga el dinero en especulaciones inmorales y lo pierde todo.
Iris, decidida, ahora más que nunca, a esperar la vuelta del joven sin el cual la vida se le hace imposible, vive pobremente en Londres; y Maldonado, siempre vigilante, comprende que el momento de la revancha ha llegado. Le ofrece, ya no el matrimonio, sino su amistad, e Iris, casi sin darse cuenta, se convierte en la amante del hombre con el cual no había querido casarse, esperando que el joven ignore todo esto. Pero Trenwith vuelve antes de lo esperado, después de haber hecho fortuna; ya ha comprado la casa que debe acoger su felicidad y está ansioso de llevar consigo a Iris. Pero cuando conoce la verdad huye para siempre, y Maldonado, que ha escuchado el último coloquio, arroja de su casa a la infeliz mujer, a quien no le queda más que el suicidio o la prostitución. Este drama, que revela la influencia ibseniana, llega a una concepción exactamente opuesta a la del escritor noruego: éste señala la derrota moral de la mujer que, igualmente incapaz de entregarse totalmente al hombre y de saber bastarse a sí misma, acaba perdiéndose. La situación de Casa de muñecas (v.), de Ibsen, está invertida: el ideal de una mujer moderna, sostenida por unas ideas morales propias y firmes, ha decaído y en ella se inicia, en los albores de nuestro siglo, una figura más carnal, que ha perdido su equilibrio y acaba víctima de aquel mundo masculino con el cual ha querido competir.
G. Fornelli

