[Innocencia]. Novela del escritor brasileño Alfredo d’Escragnolle, vizconde de Taunay (1843-1899), escrita hacia el 1870. Pertenece a la tendencia brasileña llamada «sertanista», que se inspiraba en la vida de los habitantes del «sertáo», la región del interior de las selvas vírgenes del Brasil. En el «sertão» vive, con su hija Nocencia (Inocencia) un atrevido y feroz tipo de «sertanejo», Martino dos Santos Pereira. Un día encuentran en la selva a un muchacho, Cyrino Ferreira dos Campos, que tiene algunos conocimientos farmacéuticos y viaja por los «seríaos» ejerciendo la medicina, con ayuda de un poco de teoría y otro poco de experiencia popular. Como la bellísima hija de Martino está enferma de fiebres intermitentes, el padre llama a Cyrino y le confía la curación de la muchacha, advirtiéndole que ella, aun habiendo cumplido los 18 años y estando en vísperas de casarse con Manegáo Doca, no ha visto nunca más hombre que él. Cyrino empieza el tratamiento; pero turbado por aquella maravillosa belleza, se enamora locamente.
Mientras tanto Pereira hospeda a un joven entomólogo alemán, que viaja por cuenta de su gobierno en busca de mariposas raras. Martino lo acoge porque se lo presentó su hermano mayor, pero lo vigila celosamente esperando con impaciencia que Maneção vuelva de Sao Paulo para casarse con Nocencia; mientras tanto, no se da cuenta de que la muchacha se ha enamorado a su vez de Cyrino. En vano el padrino de Nocencia, hombre íntegro y poderoso, trata de intervenir en favor de los dos jóvenes; cuando el padre se entera por un criado de la verdad, quiere correr a vengarse de Cyrino. Pero Maneção, que llega en aquel momento, toma sobre sí el ultraje: busca a su rival, lo acecha, lo sigue hasta la selva y lo mata. Nocencia muere de dolor. Se advierte en esta novela, en la que domina el clima de la selva virgen, un movimiento de reacción contra el género puramente idealista; la construcción de los tipos y de las escenas está bien conseguida, la realidad pasa al primer plano, ya en la pintura de las escenas, ya en la de los caracteres y en el estudio psicológico.
G. A. Magno