Incomprendido, Florency Montgomery

[Misunderstood]. No­vela para muchachos de la escritora inglesa Florency Montgomery (1843-1923), publica­da en 1869. Humphrey y Miles, hijos de sir Everard Duncombe, viven en el condado de Sussex, con Virginia, su aya, quien des­empeña el cargo desde el fallecimiento de Lady Duncombe. La manera de ser de los hermanos, es bastante diferente en aparien­cia: Miles, es un niño de cuatro años, ro­sado, delicado y afectuoso; Humphrey es un hombrecito de siete, de una indomable vi­vacidad. El padre quiere con toda su alma al pequeño Miles, que le recuerda por su carácter a la madre desaparecida: mientras tiene para él abundantes caricias, no sabe mostrarse bastante indulgente con Hum­phrey, y, aun amándolo, lo juzga un mu­chacho alocado y de carácter adusto. Pero* sir Duncombe vive en Londres y pasa con sus hijos solamente los domingos: no tiene por tanto mucho tiempo para conocerlos. Ignora que el muchacho vivo y despreo­cupado, tiene una profunda necesidad de afecto, y que con frecuencia, su inquietud se debe sólo a la necesidad de desfogar su exuberante naturaleza, pero que es extre­madamente sensible.

La primera parte de la novela cuenta la vida de los dos mucha­chos, especialmente las travesuras de Hum­phrey. Pero la última travesura se convierte en tragedia; van los dos hermanos junto a un estanque, sobre el cual se extiende una gruesa rama. Humphrey, tratando de repe­tir una aventura de los salvajes que oyó un día, se sube a la rama, haciendo subir también a su hermano; pero la rama cede al peso y ambos caen en el estanque: Miles resulta ileso, mientras que Humphrey se rompe la espina dorsal. Por una inocente indiscreción de su hermano, sabe Humphrey que será un enfermo mientras viva, y su desesperación es tan terrible que suplica a su padre que lo deje morir. En la agonía, habla de su madre, del «buen Dios», de todos los tiernos sentimientos que durante su vida se han ido acumulando en su almita; y, a través de esta trágica y frag­mentaria narración, tiene el padre la reve­lación de la verdadera alma de su hijo. Muere el niño, en tanto Miles, que se ha acostado a su lado, lo cree adormecido. Aun siendo una concesión a los gustos de su tiempo, inicia decididamente esta novela la profundización de la psicología infantil, que en los últimos decenios del siglo pa­sado, renovó toda la literatura dedicada a la infancia. Y en este sentido, Incomprendido es una pequeña obra maestra.

M. T. Chiesa